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Un
viaje entre burbujas
Recorrido por los orígenes
del champagne
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Por
Fabiana Balladore |
Moët & Chandon, Pol Roger, Mercier y Pommery son algunas de las firmas
instaladas en tierra francesa, muy cerca de París. Conocimos sus viñedos
y sus mansiones y la historia de Epernay, la cuna del champagne.

Epernay
Nuestra
meta era la ciudad francesa de Epernay, cerca de Reims, un lugar pequeño
y coqueto enclavado entre las colinas del Valle del Marne, que merece
ser considerada la auténtica capital del champagne.
Epernay, villa conocida por los romanos que la llamaron Sparnacus,fue
cedida en el año 1024 por el Arzobispo de Reims a los Condes de Champagne
que reconstruyeron la abadía y fundaron diversas e importantes mansiones.
Durante
mucho tiempo las ferias de Epernay fueron famosas en la región hasta que
la Guerra de los Cien Años provocó su ruina. Más tarde el rey Francisco
I, en lucha con Carlos I de España, ordenó incendiar la ciudad.
La revolución de 1789 trajo nuevas destrucciones
como las de la Iglesia de Saint Remi y el Convento de los Minimies. En
1814 la ciudad fue invadida y saqueada. A mediados del siglo XIX, la creación
de la línea férrea París-Estrasburgo y la instalación de diversos talleres
de ferrocarril aportaron prosperidad a la villa, pero la guerra contra
Prusia, en 1870, y la ocupación por parte de los alemanes durante dos
años frenó su progreso.
La capital del champagne
Recorrer
Epernay comenzando por la avenida del Champagne, bien denominada "camino
real del Champagne", es una buena elección. Por ese sendero se suceden
importantes firmas champenoises que muestran la espectacularidad de sus
mansiones y la belleza de sus interiores: Moët & Chandon, Pol Roger, Besserat,
H. Martel & Cie., Heidsieck & Co., Mercier y Perriet Jouet. La elegante
torre que la firma De Castellane tiene en su finca puede verse desde cualquier
punto de la ciudad.
Los vinos de la Champagne adquirieron
notoriedad a partir del siglo X, aunque ya mucho antes Saint Remi (obispo
de Reims) dejó en su testamento múltiples indicaciones sobre la cultura
de la vida. Los vinos se servían durante la coronación de los Reyes de
Francia en la Catedral de Reims.
Nace el "vino efervescente"
Fue
en la abadía de Hautvillers, a fines del siglo XVII, donde se alumbró
el nacimiento del champagne: Dom Perignon, monje encargado de la abadía,
mezcló uvas de diferente crus. Al preparar las botellas para el transporte
y para guardarlas se dio cuenta de que el líquido tenía burbujas: se había
producido un vino efervescente.
El Champagne se elabora únicamente con
las tres variedades autorizadas: pinot noir, pinot menier y chardonnay.
Cada una de ellas aporta su propia personalidad con lo cual el assemblage
de dos o tres variedades y el porcentaje que de cada una se elija determinarán
el producto final.
Una
de las particularidades del champagne es que la uva se recoge a mano,
evitando que se aplasten los racimos. De esta forma se consigue elaborar
vino blanco que procede, en sus dos terceras partes, de uva tinta, las
dos pinot.
A
partir de 1729 nacieron las primeras firmas champenoises en Reims y Epernay.
Ruinart es la más antigua y poseedora de hermosas cavas de la época galo-romana.
Artistas, intelectuales y nobles se convirtieron en amantes del vino que
alegraba el espíritu y el cuerpo. Pero el champagne tuvo que librar muchas
batallas antes de conseguir su éxito final. Primero superó la Revolución
Francesa y más tarde la plaga de filoxera que arrasó con la mayoría de
los viñedos.
La Maison de Pommery
Hicimos
escala en la Maison de Pommery donde nos quedamos atónitos ante los kilómetros
y kilómetros de espectaculares cavas subterráneas. Aquí se rinde homenaje
al ingenio de los galos de Durocortum (antigua Reims), que excavaron el
subsuelo de la zona en la época en que los viñedos empezaron a producir
abundante cantidad de vino.
La
espectacularidad continúa con la larguísima escalera de 116 peldaños sin
descanso que desciende desde el gran salón de recepción, sigue con los
magníficos bajorrelieves que Gustave Navlet realizó en las paredes de
creta en 1882, y finaliza en la cava dedicada a Louis Pommery, con un
enorme bajorrelieve de Jean Barat realizado en 1986.
Esta
gran firma refleja fielmente el carácter de una mujer muy especial, Madame
Pommery. En 1856, Louis Alexandre Pommery, negociante de lanas de Reims,
compró un pequeño negocio de champagne en la ciudad. Pero poco pudo disfrutar
de él ya que falleció repentinamente; su viuda, de 39 años, fue quien
se quedó al frente de la empresa que no conocía y que en esos momentos
ya vendía 30.000 botellas al año.
Madame
Pommery era especial y en los 30 años que ella estuvo al frente, la maison
evolucionó hasta ser una de las mejores. Creó en 1874 el Pommery Nature,
primer "brut" de la historia, y construyó en Reims la fabulosa finca Pommery,
que recibe cada año más de 70.000 visitantes. Al fallecer Madame, en 1890,
las ventas de su champagne se elevaron a dos millones de botellas anuales.
Las firmas más importantes
Durante
nuestra estadía conocimos la historia y actualidad de la mayoría de las
firmas. Una de las más antiguas de la Champagne es Taittinger y su imagen
está asociada al arte, sobre todo a partir de 1983 cuando decidió pedir
a diferentes artistas que aplicaran su genio creador a una botella de
champagne. Así lo hicieron Victor Vassarely, Armani, Masson, Vieira da
Silva, Roy Lichtenstein, Hartung y Toshimitsu Imai. Además, desde 1967,
patrocina el Premio Internacional de Cocina Pierre Taittinger, que consagró
la "nouvelle cuisine".
El
origen de esta casa se remonta a 1734, cuando Jacques Fourneaux, negociante
de vinos, creó una sociedad que acabaría convirtiéndose en Taittinger,
un siglo y medio después. A fines del siglo XVIII Jerome Fourneaux fue
el responsable del salto de calidad de la firma familiar. En 1931 la familia
Taittinger adquirió la empresa a los Forest-Fourneaux y tomó el control
de la misma. En 1987 Taittinger creó en California (Napa Valley) el Domaine
Carneros donde produce un "grand sparkling methode champenoise".
Las
cavas subterráneas de Taittinger tienen la originalidad de seguir el camino
que los monjes benedictinos de la abadía Saint Nicaise habían trazado
en el subsuelo del lugar. Ya en el siglo XVIII esta abadía era famosa
por sus vinos pero la Revolución Francesa puso fin a la actividad de los
monjes. Las botellas que había en los subterráneos desaparecieron, tal
como ocurrió con los 12.000 libros de la biblioteca. Hoy las cavas muestran
parte de los cimientos de la antigua abadía, arcos góticos y restos de
escalera que conducían a los monjes al vino.
Otra
casa famosa por haber sido la preferida de Churchill es Pol Roger. Sir
Winston, el gran cliente histórico de la firma y a quien siempre hemos
asociado a un puro (tanto que ha dado nombre a un tipo especial de cigarro
llamado "formato Julieta"), quedó prendado del excelente bouquet del champagne
Pol Roger y de la ética de la firma. Tanto fue así que su amistad con
los propietarios lo llevó a ser asiduo visitante de las bodegas en Epernay.
En la actualidad la firma tiene una sala de su edificio principal dedicada
exclusivamente a quien fuera primer ministro inglés durante la Segunda
Guerra.
La botella de cristal
Una
compañía conocida en todo el mundo por su botella de cristal transparente
es Louis Roederer, fundada en 1776 y en la que hasta 1827 no entró Louis
Roederer, sobrino del entonces propietario, Nicolas Schneider. En 1833
Roederer heredó el negocio y le puso su propio nombre iniciando así una
gran expansión.Rusia se convirtió enseguida en cliente de primerísima
importancia. A la muerte de Louis en 1870 le sucedió su hijo, un apasionado
de los libros. Las obras y dibujos originales
del siglo XVIII que se guardan en la biblioteca de la firma están considerados
como los más valiosos de Francia después de los del castillo de Chantilly.
A petición del zar Alejandro XI, se creó en 1876 la Cuvée Cristal para
el consumo exclusivo de los zares de Rusia. Hay dos historias sobre esta
cuvée: una de ellas explica que el zar pidió una botella distinta a las
demás para que él y su familia bebieran un champagne diferente del resto;
la otra, que parece ser más creíble, habla del temor que el zar tenía
de ser envenenado, lo que lo llevó a pedir que le enviaran su champagne
en botella transparente. Además exigió que el fondo de la botella fuera
plano para que no se pudiera esconder una bomba en su hueco.
Sea
cual sea la causa que le dio origen, la botella de cristal de Roederer
es preciosa, elegantísima e histórica. Los verdaderos tesoros ocultos
de Louis Roederer son los impresionantes barriles que contiene los vinos
de reserva, que añadidos en pequeña cantidad hacen de los champagnes de
ese nombre algo único. En la profundidad de sus cavas duermen 2.000 botellas
matusalem (de seis litros) de Cristal, vendimia 1990, considerada por
los expertos como uno de los más grandes millesimes del siglo XX.
Nuestras
siguientes escalas fueron la biblioteca, el Museo del Champagne y el Chateau
Perrier.
Pero recorrer los viñedos que se extienden incansables por las colinas
y valles, con sus olores y colores que varían con cada rayo de luz, no
deja de ser, tal vez, lo más maravilloso del viaje.
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