
heverny es una de
las construcciones creadoras de la arquitectura francesa.
Asombran en este
castillo sus muebles de época, los paneles de cuero en
el cielo raso y en las paredes con dibujos de escenas de Don Quijote.
En la sala de armas los paneles de las paredes llevan inscriptas
lemas, adivinanzas y juegos de palabra en latín, originales
del siglo XVII.
En Cheverny se reviven
las costumbres de época a medida que se pasa de un cuarto
a otro: Los juguetes de los chicos desplegados en el piso de su
cuarto, los cepillos y perfumeros del cuarto de alguna joven,
el cuarto amarillo llamado "cámara de los recién
nacidos" donde las mujeres recibían a la gente para
presentar a sus nuevos hijos.
Entre todas estas
obras de arte se pueden encontrar los porta retratos de los afortunados
dueños actuales. Ellos, como sus antecesores y descendientes
de quien mandó construir este castillo, todavía
habitan la última planta del castillo que se mantiene cerrado
al público.
El Invernadero de
Naranjos del castillo es imperdible. Es una construcción
del siglo XVIII que hoy en día se usa para congresos y
recepciones. Su interés reside en que aquí se guardaron
obras de arte de patrimonio francés durante la Segunda
guerra Mundial, entre ellas la Gioconda.
Entrada: estudiantes
U$S 4; adultos, U$S 6