
henonceau vale tanto
por su exterior como su interior. La razón por la cual
el cartel de la entrada dirige al recién llegado hacia
un parque y no hacia el castillo en sí, es porque a este
castillo hay que conocerlo por su fachada lateral. Solo así
se puede distinguir la primera construcción renacentista
de una familia de nobles; el puente que mandó a construir
la amante del Rey Enrique II, Diana de Poitiers cuando aquel le
regaló el castillo y los tres pisos que mandó a
construir Catalina de Medici sobre el puente de Diana, una vez
que obligó a la amante de su marido, Enrique II, a cambiarle
el castillo de Chenonceau por el de Chaumont sur
Loire. Tal vez después de esta explicación se entiende
porqué llaman al castillo de Chenonceau el castillo de
las damas.
En el interior, el
castillo aún atesora muebles y obras de arte de la época
de su construcción en el siglo XVI. Se pueden ver cuadros
de Zurbarán, Van Dyck y Van Loo; las mejores chimeneas
renacentisas, el cuarto que perteneció a Diana de Poitiers,
la amante de Enrique II; la Cámara de la decidida Catalina
de Medici; la cocina de época construida en los pilares
del puente que cruza el río Cher, afluente del Loire; y
tantas otras cosas fascinantes como la galería que mandó
a construir Catalina de Medici sobre el puente de Diana.
En esa misma galería
se ubicaron las camas del hospital que funcionó en Chenonceau
durante la Primera Guerra Mundial.
Entrada: Estudiantes
U$S 6; adultos, U$S 8. Incluye un folleto de guía.
Más información:
tel.: 0247239007.