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Mariana González Menghi


 
Costa Azul
   Marítimas y elegantes


NIZA
    Dónde dormir
    La playa
    La Rambla
    Viuex Nice
    Paseo Ruso
    Museos
    Por la noche

MONACO
    El Palacio del Principe
    La Catedral
    Los jardines
    El Museo Oceanográfico
    El Puerto
    El Casino de Monte Carlo
    Dónde comer
    Playas

ANTIBES
    Museos
    Playas
CANNES
    Las Playas
    Paseos
SAN REMO
    Paseo histórico
    Paséo contemporáneo

AntibesMarítimas. Elegantes. Recortadas. Modernas. Antiguas. Rocosas. Sofisticadas. Naturales. Antibes, Cannes, Mónaco, Niza, ciudades de La Costa Azul con diversas facetas dignas de conocer y posibles de descubrir en menos de una semana.

Sólo 140 km de la costa francesa tienen la suerte de tocar el Mar Mediterráneo, y miles de personas son las afortunadas que toman sol y se refrescan en sus aguas. Sobre estos kilómetros y otros tanto de la Costa mediterránea Italiana se levantan muy diversas ciudades conocidas como los balnearios más sofisticados y elegantes del mundo.

Cómo recorrer la costa

Estas ciudades podrían recorrerse en auto con la ventaja de hacer todos las paradas que se le ocurra al turista, pero con la desventaja de no poder viajar, por momentos, a metros del abismo del mar mediterráneo como sucede cuando el recorrido se hace tren. Las vías parecen bordear los acantilados y uno se siente suspendido en el aire. Cuando entran en un túnel cavado en las montañas alimentan la curiosidad, y cuando salen, sorprenden con profundos azules recortados por rocas y salpicados de espuma.

El tren presenta otra ventaja que: La cercanía de las ciudades entre sí hace que el viaje entre una ciudad y otra no supere la hora. En consecuencia, los viajeros pueden optar por dormir en una ciudad distinta cada noche. Los trenes funcionan regularmente y en cada estación se detallan sus horarios.

NIZA

NizaNiza es, probablemente, la ciudad más apropiada para utilizar de base.

En primer lugar, porque geográficamente se encuentra en el centro de la Riviera dejando a ambos lados las ciudades turísticas imperdibles: al Oeste, Antibes y Cannes; al este el principado de Mónaco y la ciudad Italiana, San Remo.

En segundo lugar, porque el presupuesto que se necesita en esta ciudad es intermedio también. Los alojamientos más económicos se ubican cerca de la estación ferroviaria a una 12 cuadras de la costa. La variedad del alojamiento abarca desde albergues juveniles hasta hoteles cinco estrellas ubicados sobre la rambla.

Dónde dormir
Recomiendo escoger algún hotel que quede cerca de la estación para no perder tiempo viajando cada vez que se decide visitar un nuevo balneario. Por esta zona, los cuartos dobles van de U$S 20 a U$S 40 según las comodidades que ofrezcan.

Balcones de Niza Playas
A la hora de planear el recorrido, lo primero que hay que saber sobre Niza es que sus playas no son su único encanto; lo segundo, por si el plan era: "me voy a tirar a tomar sol", en la costa no hay arena sino piedras ovaladas entre 2 cm y 10 cm de diámetro. Así que si la idea era sólo ir a la playa, asegúrese de llevar una buena colchoneta.

La Rambla
Para comenzar a descubrir esta ciudad no hay nada mejor que tomar la rambla desde Av. Gambetta y bordear la costa hasta llegar a la Vieux Nice (Niza Antigua). Si estos dos kilómetros resultan demasiado largos para hacer de un tirón, hay que confiar en que siempre habrá una cómoda silla al sol o bajo la sombra en alguna confitería, frente o sobre la rambla, dispuesta a ayudarlo a descansar mientras admira la quietud del Mar Mediterráneo.

Consejo: Mientras camina por la rambla recuerde mirar de vez en cuando los edificios que gozan de la mejor vista. Entre ellos encontrará el Hotel Negresco, un ejemplo de la Belle Epoque que aún perdura intacto.

Viuex Nice
Una vez en Viuex Nice se puede recorrer más de media docena de iglesias barrocas diseminadas por sus diminutas y recortadas calles, visitar la Opera, caminar por el mercado de flores o el mercado de antigüedades o subir a la Colina del Castillo para encontrarse con las ruinas de una Catedral del siglo XI y la antigua historia de Niza, entre ella, el origen de su nombre. Si no hay apuro para enriquecerse académicamente, la colina también es una visita muy recomendada como vista panorámica de la ciudad. Y si todavía queda energía, del otro lado de la colina, donde nace otra bahía, el puerto espera ser recorrido y los yates, admirados.

Negresco Hotel Paseo Ruso
Tierra adentro (a unas 20 cuadras del mar) puede visitarse la catedral Rusa, una de las muestras del paso de los Zares Rusos que habitaban esta ciudad para recrearse y escarpar a sus crudos inviernos. Gracias a esas vacaciones hoy se pueden admirar construcciones del siglo XIX como la Catedral y el Palacio Valrose, ahora la facultad de Ciencia de la Universidad de Niza y el actual Museo de Bellas Artes.

Museos
Crease o no, junto con las playas codiciadas, se encuentran museos de relevancia mundial que pueden resultar si no tentadores, al menos útiles para descansar de la supuesta arena. A sólo cuatro cuadras de la rambla se encuentra el Museo de Bellas Artes donde se exhiben obras de los pintores Fragonard, Monet, Sisley, Bonnard y Degas y esculturas de Carpeaux y Rodin. (Abierto de martes a domingos de 10 a 12hs y 14 a 18hs. Entrada: U$S 3.5, estudiantes U$S 2.)

Place Pierre GautierEn el centro de la ciudad, a unas 15 cuadras de la estación de tren, se encuentra el Museo Nacional de Marc Chagall donde se exponen sus obras.

Si aún existe espacio para un museo más, 20 cuadras separan al Museo Marc Chagall del Museo Matisse (El Boulevard de Cimiez une ambos museos).Y si después de visitar el Museo Matisse todavía no está satisfecho, unos metros lo separan del Museo de Arqueología y del Monasterio Franciscano.

Por la noche
A la noche el paseo obligado está cerca del mar. Por la calle peatonal Masséna se puede recorrer la feria de artesanos y comer al aire libre. La especialidad de la cocina es un popurrí de platos que va desde los mariscos hasta especialidades africanas, asiáticas e italianas. La misma peatonal conduce al Vieux Niza donde se puede terminar la noche, o la madrugada, con un poco de música.

MONACO

El Palacio del Príncipe
El palacio del principeCuando después de llegar a la estación se dirija a la colina que se levanta a un par de metros, Subiendo por la rampa se encontrará con el Palais Princier, el famoso y concurrido cambio de Guardia y una pequeña ciudad de pasajes recortados invadidos de turistas a punto de comprar remeras, mochilas banderas azules con la siguiente inciña en letras doradas: Mónaco.

Si el cambio de Guardia es una prioridad esté listo para cuidar un buen lugar por unos 20 ó 15 minutos antes del medio día, hora en que los guardias, de punta en blanco, harán el cambio. El palacio se puede visitar siempre y cuando el príncipe no esté, es decir cuando no esté izada la bandera. Pero si ese día el príncipe ha decidido permanecer en su humilde hogar no se desespere, hay otras maravillas por ver.

La Catedral Catedral de Monaco
Unas cuadras más abajo se encuentra la catedral. Allí yacen los antepasados de la familia real, entre ellos, la princesa Grace Kelly cuya tumba se encuentra detrás del altar. La entrada a la catedral es gratuita y está abierta de 9.30 a 12.30 y de 13.30 a 16.30.

Los Jardines
Frente a la catedral se extiende el Jardín Saint Martin. Creado por el príncipe Alberto, este jardín contiene una colección plantas tropicales interrumpidas, esporádicamente, por esculturas como la del propio príncipe Alberto admirando, junto con los turistas, la vista al mar mediterráneo. La entrada a este jardín es gratuita pero no así la de el Jardín Exótico que contiene una colección de más de 6 000 especies en su mayoría de origen africano y mexicano (entrada U$S 5 adultos y U$S 2,5 niños).

El Museo Oceanográfico
A la salida del Jardín Saint-Martin, y frente al mar se ubica uno de los mejores museos oceonográficos de Europa que fue dirigido por el célebre Jacques Cousteau. Parte de las especies que se exhiben pertenecen a la colección que el Príncipe Alberto juntó a lo largo de 30 años de expediciones marítimas (abierto de 9.30 a 19 hs, entrada U$S 8,5 ).

El Puerto
MonacoEl descenso por la colina del Palacio del Príncipe continúa hasta una nueva vista panorámica: El Puerto de Mónaco. Preste atención, la exuberancia no sólo se despliega en los vehículos acuáticos sino también en los terrestres que alcanzan a sus dueños a las marinas para salir a navegar. ¿Quién puede criticar la coherencia?

El casino de Monte-Carlo
El siguiente punto imperdible es el casino de Monte-Carlo. Para llegar casinoallí no tiene más que bordear el puerto y tomar la Av. D'Ostende que conduce directamente a la plaza del Casino. Allí lo más fascinante, aparte de los autos estacionados en la puerta del Casino, será la sorpresa de sentirse en un escenario conocido. No, no fue en su otra vida sino en varias películas que usted vio esa fachada, y reconoce el lujo que irradia. El lujo y el correspondiente precio, claro. Entrar al hall central es simple y gratis siempre y cuando el turista sea mayor de 21 años, presente el pasaporte o algún documento de identidad y lleve la ropa indicada. Es decir, no pretenda entrar con sandalias o zapatillas, bermudas, jeans o musculosas. Los salones de juego abren las 16 o 17hs según la el período del año y cierran a la madrugada (la hora depende del estado de los clientes). Entrar a estos salones cuesta entre 10 y 20 dólares.

Dónde comer
Si ese día no se siente con suerte puede 'pispear' las vidrieras de los negocios cercanos y dejar caer su mandíbula cuando encuentre que un pantalón de cuero cuesta tres mil dólares. Tal vez el casino no sea una mala idea, después de todo... Y si tanto lujo fue demasiado para seguir en pie puede seguir incrédulo pero sentado comiendo en el Restaurante o Café de París ubicado al lado del Casino o en el Restaurante Le Bistroquet a una cuadra y media.

Playas
Para llegar a las playas hay que tomar por la avenida Princesse Grace hasta el departamento de Larvoto al este de Monte-Carlo. Si la playa es un tema a resolver la solución está en otra ciudad: Antibes.

 

ANTIBES

Catedral de AntibesYa desde la estación de tren, Antibes muestra sus características inigualables. Por un lado es antigua: entre el mar y la tierra sobresale el perfil del Castillo Grimaldi construido sobre ruinas romanas que a su vez sobrevivieron las construcciones griegas que fundaron esta ciudad en el siglo IV A.C. Por otro, es pequeña: en un par de horas se puede recorrer su perímetro, perderse por sus pasajes de adoquines y descansar en sus playas, esta vez sí de arena.

 

Al salir de la estación lo primero que se ve es un conjunto de mástiles de veleros y antenas de yates que aguardan salir a bañarse. Bordeando el puerto por la derecha se entra a la ciudad antigua. Callecitas angostas de adoquines, negocios de Boutiques por doquier y pequeños bares restaurantes asoman a la peatonal Cours Masena. Para almorzar en un lugar más elegante hay que acercarse a las plazas rodeadas de restaurantes con mesas al aire libre.

Museos
AntibesSi se pierde guíese por el sonido del mar y saldrá a la Rampe des Saleurs o su continuación, Amiral de Grasse. Sobre la primera encontrará el Castillo Grianmadi y en él el Museo Picasso (abierto de martes a domingos, de junio a septiembre de 10 a 18hs y de octubre a mayo de 10 a 12 y de 2 a 18hs. Entrada: U$S 4.2, estudiantes U$S 2,5).

Caminando sobre la segunda calle, Amiral de Grasse, llegará a la rue Promenade donde se ubica el Museo Arqueológico Du Bastion St. André. Aunque la idea de museos resulte poco tentadora, vale la pena ver estos dos por su construcción medieval y su codiciada posición sobre el mar. Bordear esta zona de la costa es lo hace sentir a uno pertenecer a un paraíso del medio evo.

Costa de Antibes Playas
Si continúa bordeando la costa se encontrará con las codiciadas playas de arena. Plage de Pontail y Plage de la Salis son las primeras en aparecer e invitar a un descanso después de haberse perdido en la ciudad vieja o haber admirado las obras de Picasso.

CANNES

Boulevards, palmeras, playas, edificios coloridos y el Jet Set hacen de Cannes la Ciudad más fashion y hollywoodense de la costa azul. A sólo un par de cuadras de la estación de tren encontrará la costa y el Palais des Festivals. Es allí donde todos los meses de mayo se celebra el famoso y concurrido Festival Internacional de Film y las calles se llenan de paparazzis y fans atentos a robarles unas fotos o saludar a las estrellas invitadas.

Cannes Las playas
El resto del año Cannes mantiene la imagen glamorosa sin problema. Con más de 4,5 kilómetros de playas de arena el turista puede optar por balnearios privados de hoteles o balnearios públicos. En el primer caso, el servicio consta de una cabina, una colchoneta y la posibilidad de ducharse con agua caliente y fría por un precio aproximado de U$S 15. En el segundo caso, el servicio dependerá de cuánto quiere acarrear y cuánto tiempo puede estar sin que le molesta la arena y la sal del mar. Las playas públicas más aconsejadas son: Plage Gazagnaire y Plage du Midi.

Paseos
CannesCaminando desde la estación de tren hacia la costa cruzará la peatonal Rue Maynadier poblada de locales comerciales y souvenires y a Rue d'Antibes donde se pueden encontrar las tiendas de renombre y "re-precio". Un par de cuadras más abajo y bordeando la costa está el Boulevard de la Croisette adornada de palmeras y flores. Hacia el oeste el boulevard lleva al Vieux Port y sobre este se alza una torre del siglo XIV que los ingleses rebautizaron La Torre de Dios. Cerca de allí se encuentra el Museo de la Castre donde se exhiben desde diversos objetos étnicos de culturas lejanas, entre ellas peruanas y mayas, hasta pinturas del siglo XIX. (Abierto de miércoles a lunes. Entrada: 10 F adultos, niños gratis. Cierra al mediodía).

Pero el glamour no viene solo; alojarse o comer en Cannes cuesta más que en Niza. Eso sí para los que cuidan el presupuesto siempre puede contar con un Albergue de la Juventud y un McDonald's.


SAN REMO
A pesar de la cercanía con las ciudades francesas de la riviera, San Remo es, por donde se mire, italiana. Su gente más ruidosa, sus casas más alegres, sus calles más sucias. A pesar de esta generalización simplista, San Remo tiene dos caras casi opuestas o tan opuestas como la dirección que hay que Catedral Rusa de San Remotomar para conocerlas. A derecha e izquierda de la estación de tren se pueden comenzar dos recorridos increíblemente distintos.

Antes de decidirse por uno u otro camino, asegúrese de tener algunas liras. Es probable que la corta distancia que se ha viajado haya hecho olvidar al turista que se encuentra en otro país. Si es así y no desea salir en busca de un banco o es domingo, despreocúpese, la solución está frente suyo: El casino de San Remo. Allí podrá cambiar unos dólares por fichas y luego, volver a cambiarlas más lo que haya ganado, en el mejor de los casos, por liras italianas.

Paseo histórico
Después de proveerse de la moneda corriente estará tranquilo para comenzar el recorrido. Para conocer la San Remo histórica de pasajes intricados y angostos camine hacia la derecha y suba por una de las calles perpendiculares. Cualquiera de estas lo guiará cuesta arriba hasta un parque ubicado en la cima de la colina con increíble vista panorámica. Perderse por las callecitas, entre las casas viejas y grises, es garantía de piel de gallina; y si se extravía cerca del mediodía, es garantía de aromas responsables de un aperitivo virtual.

Paseo contemporáneo
Salir de la estación de tren hacia la izquierda es, definitivamente, otra categoría de paraíso. La calle que bordea las vías se convierte en la rambla romántica para pasear. Bulevares verdes, confiterías coquetas, hoteles cinco estrellas con parques codiciables para descansar mirando al mar; casas privadas, o mejor dicho, pequeñas mansiones estratégicamente ubicadas sobre las lomadas como si se tratasen de bases militares dedicadas a contar cada ola que rompe.
Aquí se acaba uno de los tantos recorridos posibles. Se acaba pero con un aire nuevo, el de la riviera italiana, que invita a conocer otros paisajes y formas, porque, ella también tiene diversas facetas dignas de conocer...
 
Fun Time
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