¿Cómo
están? Como verán aquí estoy escribiéndoles nuevamente para contarles
un poquito cómo me trata la vida, Inglaterra y los ingleses.
es cuento que este
finde me mudé a mi nueva casa que queda a solo 10 minutos caminando de
la Universidad. Tengo un cuarto para mí sola y comparto baño con la gente
de mi piso. Me parece que acá muchos no se bañan muy seguido así que no
hay problema con las duchas (eso quiere decir que me puedo colgar a bañarme
todo el tiempo que quiera).
Esta primer semana como en el comedor del Hall (=residencia), con lo cual
durante estos días la comida no es un problema. El tema es la semana que
viene cuando tenga que cocinarme yo misma o, digamos, hacer que cocino
ya que hasta ahora en mi vida nunca he logrado eso que algunos llaman
"cocinar". Por suerte, siempre hay un supermercado amigo donde comprar
ricos platos para cocinar en el microondas. ¡¡Gran invento!!
Este
finde tenía pensado irme a Escocia. Acabo de volver de la estación de
ómnibus y conseguí pasaje para irme a Edimburgo este viernes, sábado
y domingo. Además mi profesora de la tarde es de Glasgow (ahí nomás
de Edimburgo) así que me prestó una guía y mapas buenísimos de la ciudad.
Tengo algo interesante para contarles. Resulta que ayer por la mañana
estabamos en plena clase hablando sobre la xenofobia cuando el colombiano
que estaba sentado al lado mío salto con el tema de las Islas Malvinas.
"Sonamos", me dije. Todavía me sigo preguntando que relación hizo el
colombiano para pasar de xenofobia a Malvinas pero la cuestión es que
yo ya me veía en plena discusión sobre el tema con el profesor delante
de toda la clase. Lo primero que se me ocurrió fue: "¿Cómo hago para
salir a defender a la Argentina en ingles?" Obviamente, me resigné a
dejarnos parados lo mejor posible, todo por culpa del inglés (y del
colombiano).
Increíblemente el profesor empezó con la frase "Yo creo que las Malvinas
son argentinas" y a lo largo de 30 minutos (algunos le habrán estado
eternamente agradecidos al colombiano) no dejó de defendernos y hasta
confesar sentirse culpable como inglés por la muerte de tantos argentinos
durante la guerra. Lo mejor de estos 30 minutos fue que de a poquito
mientras el profesor hablaba me fue brotando por dentro como un orgullo
por nuestro país y por ser argentina. Seguramente alguna de ustedes
lo habrá sentido alguna vez: esa sensación cuando estás en otro lado
que te lleva a decir con cierto patriotismo "Sí, soy argentina".
Y
me quedé pensando después de la clase qué es eso de ser argentina/o.
Mientras pensaba y pensaba me tomé un bondi que pasó puntualmente por
la parada (bien a lo inglés), durante el viaje el tráfico fue perfecto
(bien a lo inglés) y cuando pregunté por el pasaje para ir a Londres
un vendedor me trató muy amablemente y no quiso enchufarme el pasaje
más caro (bien a lo inglés). Y pense: "Qué perfectos y correctos son
los ingleses, ¿no? La verdad es que en una tarde me supieron resolver
un montón de superficialidades como tomar un bondi o comprar un pasaje".
Qué distintos somos los argentinos.
Los bondis muchas veces no llegan a tiempo, el tráfico es un caos (los
colectiveros se creen los reyes del asfalto y los tacheros te rompen
la paciencia) y más de uno trata de venderte cualquier cosa. Pero ¿saben
que? Nosotros tenemos algo que acá no encontré: nuestra forma de relacionarnos,
de compartir, el sentido de familia para muchos. O no me digan que no
es buenísima esa ceremonia de sentarnos a charlar, mate va mate viene
o cafecito va cafecito viene, los asados de los domingos (como explicarle
a alguien que el asado no es solo unos cachos de carne tirados sobre
la parrilla) o el clásico "Vi luz y entre" (la mejor excusa que escuché
en mi vida para caerse a la casa de un amigo sin avisar y cuánto mejor
si caemos justo a la hora del té) y un montón de otras cosas más. Por
eso, ¿qué importa si alguien es capaz en una tarde de resolverme un
montón de superficialidades? Cuánto mejor y más importante es tener
gente que no me resuelva la existencia pero sí que me la haga mucho
más valiosa.
Y
toda esta obviedad por culpa de la xenofobia... ¡¡y del colombiano!!
Mariana
Cremona
cremona2@sinectis.com.ar