LA
HABANA
Recorrido
por La Habana
El
viaje hasta La Habana no fue sencillo. Buenos Aires - Miami
- Nassau - La Habana: esa fue la combinación de escalas
para llegar a destino. En Nassau, sufrimos una larga espera
para tomar el vuelo de Cubana de Aviación que finalmente
nos llevó hasta la isla, luego de una hora de vuelo.
Aterrizamos
por la tarde y me dirigí hacia el Hotel Nacional
(Calle 0 esq. 21, Vedado. Tel: (53 -7) 33-3564 al 67) cuando
estba anocheciendo. El edificio del hotel es opulento y
todavía demuestra haber sido uno de los grandes hoteles
de la ciudad. Pero hoy, aunque está clasificado como de
5 estrellas, el servicio y las habitaciones no llegan a
ser de primer nivel. Una habitación doble en temporada alta
cuesta U$S 170 y una simple, U$S 120.
La
Habana Vieja
La
Habana es uno de los ejemplos más ricos de la arquitectura
colonial. Sobre todo, la parte antigua de la ciudad, que
trata de conservarse intacta desde hace siglos y que ha
sido declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.
La Habana
Vieja es la zona histórica de la ciudad. Y allí perdura,
como congelada en el tiempo, la estampa de los colonizadores
de América. El estilo colonial español de los edificios
es mucho más rico arquitectónicamente que el de otras conquistas.
Edificaciones de piedra, anchísimas paredes medievales y
arcos de medio punto gigantescos.
Es recomendable
llegar a la Habana Vieja por el camino del Malecón,
la avenida costera que rodea casi toda la ciudad. Es increíble:
todo parece detenido en el tiempo... El deterioro se hace
patente, como testigo del sol, el mar y los años. Los edificios
de dos y cuatro pisos con recova no han tenido ni una mano
de pintura en 40 años. Y se nota.
Las
calles de La Habana están repletas de bicicletas y hay anchas
avenidas que ven pasar pocos autos. La mayoría son reliquias
de la década del 50 como Cadillacs o Chevrolets. En Cuba
no existen los congestionamientos de tráfico, simplemente
porque casi no hay autos. Y los autos modernos que se ven,
pertenecen a diplomáticos o a empleados del Partido Comunista.
La
Plaza de Armas
Me
detuve en la Plaza de Armas, frente al Museo de los
Capitanes Generales, con su patio interno lleno de exuberante
vegetación.
Aproveché
para almorzar en uno de los restaurantes en las esquinas
de la plaza, que hace años había sido una casa residencial.
A esta altura, y habiendo caminado solamente unas pocas
cuadras, pude comprobar el espíritu alegre del pueblo cubano.
Sin duda, la música en las calles y la simpatía de la gente
son un clásico de la isla.
En esta
plaza, había una feria de libros usados. La mayoría de los
títulos hacía referencia a Fidel (biografías, tratados,
ensayos…), aunque también se podían encontrar clásicos de
Hemingway o Gabriel García Márquez.
Merchandising
Che
Caminando
por el centro histórico llegué hasta la Catedral de La Habana.
En la plaza frente a la Catedral había otra feria; ésta,
de artesanías. Sombreros de paja, sandalias hechas con hoja
de palmera, y remeras y adornos del Che Guevara y de Fidel
Castro en todos sus formatos.Sin
duda, la isla sabe aprovechar el marketing de sus figuras.
A pasos
de la Catedral está la Bodeguita del Medio, un bar clásico
del centro de La Habana, adonde iba Hemingway durante sus
años de estadía en la isla.
El
Castillo de los Reyes del Morro
En
un rápido recorrido por otros barrios de la ciudad, pude
ver el Capitolio -construido durante el gobierno
de Batista, en la década del '50- y el Centro Gallego.
De allí caminé por el Paseo del Prado hasta la costanera,
desde donde se veía la fortaleza de El Morro.
El
Castillo de Los Tres Reyes del Morro está ubicado al
este de la entrada del puerto habanero. Esta fortaleza se
ajusta a la forma del risco en el que está enclavado.
Hoy,
unido a la fortaleza de La Cabaña, forma parte de un complejo
turístico con variadas opciones para el visitante.
Cabaret Tropicana
Una de
la noches en La Habana visité el cabaret Tropicana, el famoso
show de bailarinas y cantantes (Calle 72 No. 4504, Marianao.
Tel: 27-1584). Estaba repleto de turistas. El espectáculo
resultó algo mediocre, pero el predio construido al aire
libre bajo las estrellas, rodeado de palmeras y con escenarios
en alto, vale la pena.
Edificio Focsa
Por
los alrededores del Hotel Nacional, se encuentran los edificios
más modernos de La Habana construidos durante los ´50. Entre
ellos, el famoso Edificio FOCSA de la calle 17 entre
M y N, que actualmente se conoce como Edificio Coronel Fajardo.
El diseño
de este edificio - en forma de libro abierto- tiene una
explicación práctica, ya que todos sus departamentos pueden
aprovechar la vista al mar y hacia la ciudad.
Las diplotiendas 
Si uno
observa con atención cuando camina por este barrio, encuentra
muy pocos locales al público. Existen lo que llaman las
"diplotiendas", o casas de dólares, a las que solamente
acceden los turistas, los diplomáticos o quienes trabajan
para el Estado.
Dos
clubs bien habaneros
En
uno de mis recorridos, pasé por lo que había sido
el Yacht Club de La Habana por los años 50. Un club
exclusivo de la alta sociedad cubana que daba a mar abierto.
Cuando
llegué, el portero ofició de guía y explicó que este
club ahora pertenecía a una asociación de trabajadores obreros,
"cuando en otros tiempos pertenecía a la oligarquía", acentuó.
Está en pésimas condiciones.
El otro
club que visité fue el Biltmore, que hoy se
llama Marina Hemingway (5ta. Ave. y 248, Santa Fe, Playa.
Tel.: 29-7917). Allí uno puede almorzar en el Papa's Cafetería.
El Barrio La Víbora
Paseando
por el barrio de La Víbora es cuando se entiende
por qué Alejo Carpentier llamó a la Habana "la ciudad de
las columnas". Antes de extenderse hacia el Oeste -hacia
el Vedado, Miramar, el Country y Biltmore- la ciudad creció
hacia el lado del barrio La Víbora.
Este
barrio está más abandonado que el resto, es más antiguo,
y allí todas las calles tienen recova, todas ellas con columnas
diferentes, pero de la misma altura. Fueron construidas
hace un siglo. Son casas coloniales de colores claros y
balcones de hierro forjado.
La Plaza de la Revolución
Antes
de dejar La Habana, paseamos por la Calle G, donde está
el monumento a los presidentes y paramos en la Plaza
de la Revolución.
Se trata
de una enorme superficie de cemento, rodeada por edificios
modernos que se construyeron por los ´80. En uno de ellos,
aparece una estructura de hierro que forma el rostro del
Che. Es el lugar donde año tras año los cubanos se reúnen
para conmemorar la llegada de Fidel Castro al poder.
Recomendados de La Habana
Paladar
La Casa de Adela (Calle F N° 503, entre la Calle 23
y 21, piso Azotea, Vedado). Se le llama paladar a los pequeños
restaurantes atendidos por familias en sus casas, con limitación
del número de comensales. Los paladares son bastantes económicos:
un menú medio puede costar unos U$S 10.
Bar
La Bodeguita del Medio (Empedrado 206, La Habana Vieja.
Tel.: 61-8442 / 62-4498). Pruebe las especialidades de la
comida cubana y tómese un mojito, una bebida hecha con jugo
de limón, azúcar, ron blanco, soda y hojas de hierba buena
o menta.
Bar
El Floridita, cuna del daiquiri, uno de los tragos cubanos
más famosos. Es uno de los restaurantes más caros de La
Habana. Un daiquiri cuesta alrededor de U$S 6, mientras en
otros lugares lo puede conseguir por U$S 1.50 y U$S 2.
Visitar
el Museo Napoleónico. Contiene una espectacular
colección de objetos y muebles pertenecientes Napoleón.
Un
paseo por el Malecón, la costa habanera. Nace en el
Puerto de La Habana y muere en la desembocadura del río
Almendares.
Recorrido
por la plaza frente a la Iglesia Santa Rita. Situada
en el barrio de Miramar, está rodeada por los famosos
"árboles que caminan".
RECORRIENDO
CUBA
Por el interior de Cuba
Viajar
por el interior de Cuba es una experiencia fascinante, aunque
verdaderamente arriesgada. El estado de las rutas es un
dolor de cabeza para cualquier conductor. Trate de que no
lo sorprenda la noche. A pesar de todo, vale la pena recorrer
la isla por dentro, para apreciar realmente su belleza natural.
La carretera
central ofrece paisajes de una espesura tropical sin antecedentes.
Si observa bien, también podrá ver las chozas rurales que
ellos llaman "bohíos", casitas simples de techos de paja.
En el
camino, hice una parada para contemplar la vista impresionante
del Valle de Yumurí desde un mirador un poco precario
al lado del puente de Bacunayagua, el más alto de Cuba.
El valle, lleno de palmeras y bosque tropical espeso, me
dejó sin aliento. Allí, en el improvisado bar del mirador,
un lugareño abría a hachazos los cocos que vendía como refresco.
Varadero, un cielo en la tierra
Varadero
me recibió con la caída del sol.
La ciudad,
se encuentra relativamente cerca de La Habana (132 km).
Yo preferí hacer el recorrido en auto para conocer un poco
más de Cuba, pero para aquellos que deseen llegar más rápido
, o ir a Varadero antes de visitar La Habana, podrán hacerlo,
ya que éste cuenta con un aeropuerto internacional.
Durante
el siglo XIX, y con el objetivo de carenar sus embarcaciones,
los marinos que llegaban al lugar comenzaron a fondear las
naves a la orilla de sus playas. De ahí el nombre Varadero.
En
la década del 50 comenzaron a proyectarse las primeras construcciones,
utilizadas por sus dueños como casas de descanso para largas
temporadas de vacaciones.
Actualmente,
es el destino turístico más importante de Cuba y en él está
concentrado el mayor número de hoteles de primer nivel de
todo el país, todos de 4 y de 5 estrellas. Varadero ha sido
invadido por grandes cadenas hoteleras (en su mayoría europeas)
y las casas que tantas familias cubanas han tenido sobre
la playa, están abandonadas.
Yo me
quedé en el Hotel Meliá Varadero, de 5 estrellas. (Autopista
Sur, Varadero, Matanzas. Tel: (53 5) 667013, 667034). En
temporada baja, una habitación doble cuesta desde U$S 125;
en temporada alta, desde U$S 225.
Por
la noche, comí en La Casa de Dupont, una mansión
de la década del 30 convertida en un restaurante del gobierno.
Al ritmo de El Bodeguero y otras canciones, tres músicos
acompañaron la velada al mejor ritmo caribeño
Al día
siguiente, me dediqué a recorrer parte de los 20 kilómetros
de playa que tiene Varadero. Visité el Club Kawama y
también a las playas del Hotel Internacional. Y así, comprobé
sin ninguna duda, que las arenas blancas y finas de esta
perla del Caribe no tienen competencia.
INFORMACIÓN
GENERAL
Datos
útiles y curiosidades sobre Cuba