Buenos Aires
Abasto de Bs. As.
Av. Corrientes 3247 2º Nivel
(1001) Capital Federal
Tel: (011) 4390-7000
Fax: (011) 4390-7001
buenosaires@firenzeviajes.com
Resistencia

Juan B. Justo 148 | (H3500
ATD) Resistencia - Chaco
Tel: (03722) 433333 |
Fax: (03722) 433933
resistencia@firenzeviajes.com
Posadas

San Martín 2069 | (N3300
ABQ) Posadas - Misiones
Tel: (03752) 431000
Fax: (03722) 433000
posadas@firenzeviajes.com
   
  ¿Adónde desea ir?
 
  RESERVAS
Paquetes
Aéreos: Ofertas
Paquetes: Ofertas
 
  INSTITUCIONAL
Contáctenos
Quiénes somos
Oficinas
Nuestros Servicios
Corporativo
Privacidad
Cond. Generales
 
  VACACIONES
Argentina
Centros de Ski
Spa
Luna de Miel
Golf
Suscribase a nuestro Newsletter
 
 
  HERRAMIENTAS
Hora mundial
Clima mundial
Mapas
Cambio Monetario
Tips del Viajero
Embajadas
Servicios Online
  Notas
  Ver otras notas
FLORIDA
Vacaciones en Familia

Fuente: San Marco Editora

Orlando
Palm Beach & Miami
Naples
Key West
Cassadaga
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Disney y Miami
11 días/10 noches.
Hotel
desde
U$S 2.164
Miami - Orlando
15 días/13 noches.
desde
U$S 2.576
Aventura en la Forida - 7 días
7 días/6 noches.
Hotel
Traslados y excur.
desde
U$S 495

Cinco opciones para disfrutar en familia. Cinco pretextos para
comenzar a armar las valijas.

Orlando. Cuando la diversión se hace realidad

Posiblemente Walt Disney no imaginó, cuando en 1971 abrió las puertas del Magic Kingdom, que ese mismo día estaba generando en Orlando el mayor centro vacacional del mundo para disfrutar en familia. Lo cierto es que con el paso vertiginoso e implacable del tiempo llegaron el Sea World Orlando, que se instaló en 1973, la expansión del Walt Disney World y el arribo a la ciudad en 1990 de la compañía Universal Studios Florida.

La historia de esta ciudad vinculada al mundo de la diversión había comenzado algunas décadas atrás, cuando en 1895 las grandes heladas devastaron las plantaciones de naranjas de la ciudad que había crecido alrededor de una base militar –Fort Gatlin–. Empujado por la crisis, un industrioso agricultor de cítricos, John B. Steinmetz, convirtió su empacadora en una pista de patinaje sobre hielo, agregó facilidades para días de campo y construyó un tobogán que desembocaba en los manantiales.

Si bien en Orlando existen más de 80 atracciones para grandes y chicos, el mundialmente famoso gigante del entretenimiento –Walt Disney World– es el que conserva un lugar de privilegio en este mundo de fantasía junto con Universal y Sea World.

The Magic Kingdom es, seguramennte, el parque más famoso y conocido de Walt Disney World. Cuenta con 41 atracciones principales dentro de sus 40 hectáreas de terreno. Dividido en siete países, cada uno presenta increíbles espectáculos, restaurantes con todo tipo de comida y tiendas, todo basado en los temas favoritos de Disney: el pasado, el futuro y la fantasía. Recientemente, Magic Kingdom inauguró su nueva atracción en Tomorrowland, Buzz Lightyear’s Space Ranger Spin. Se trata de una continuación de la película Toy Story, donde los visitantes, armados con láser infrarrojos, unen sus fuerzas a las de Buzz Lightyear en una aventura interactiva para defender la provisión de baterías de la tierra luchando contra Zurg, el emperador malvado.

Los amantes del circo no pueden dejar de visitar el Cirque Du Soleil. Ubicado en el Downtown Disney West Side, presenta una célebre combinación de acrobacias y efectos especiales, con más de 60 artistas de nivel internacional. El teatro tiene capacidad para 1.600 personas y hay dos funciones diarias de miércoles a domingo.

El Disney’s Animal Kingdom es el nuevo parque temático, de 200 hectá- reas de extensión, donde se aprecia la vida salvaje en su ambiente natural, desde los antepasados hasta donde la imaginación le permita. Los visitantes podrán elegir embarcarse en diferentes aventuras dentro del parque, ya sea en bote, a bordo de un jeep-safari o a pie.

A fines de marzo último, Disney’s Animal Kingdom abrió las puertas de su quinta alternativa, Asia, donde se puede experimentar un inolvidable viaje en canoa por rápidos repletos de aventuras.

Si después de desandar los rápidos de Asia todavía quedan ganas de vivir más emociones fuertes, es ideal darse una vuelta por el Disney-MGM Studios Theme Park, donde se puede experimentar una caída libre de 13 pisos dentro de un elevador de The Twilight Zone Tower of Terror. Otro de los centros que no se puede dejar de visitar es el Epcot, que ofrece a sus visitantes un viaje por 11 países del mundo en su área del World Showcase o un viaje al futuro en Future World.

Disney cuenta con tres parques acuáticos: el Blizzard Beach (sus 19 juegos acuáticos basados en temas de deportes de invierno incluyen el Summit Plummet, una caída libre de 36 metros de profundidad y una pista de trineo de 360 metros); el River Country (con toboganes, columpios sobre agua, toboganes de aguas salvajes, piscinas para niños y adultos, una playa con arena blanca y un camino rodeado de naturaleza) y el Typhoon Lagoon, que ofrece la oportunidad de bucear en lagunas, además de la piscina con las olas más grandes del mundo para surfear, un área de piscinas y toboganes para niños, fuentes y cascadas.

Un mundo aparte

Universal Estudios Escape es un complejo vacacional que se construyó junto al Universal Studios Florida, y que por supuesto incluye este sorprendente parque temático y el Universal Studios Citiwalk. Recorriendo sus instalaciones los visitantes podrán formar parte, aunque más no sea por unos breves segundos, del mundo del espectáculo. Casi como si se tratara de una película de ciencia ficción se puede ingresar al corazón de las inolvidales Terminator 2 en 3-D, Back to the Future o Twister donde el público, igual que en la exitosa cinta cinematográfica, vibrará a escasos metros del impresionante tornado que con su fuerza devastadora arrasa con una pequeña ciudad.

Quien no quiera hacer un viaje al futuro en este mundo donde todo es posible, puede sumergirse en la excitante experiencia de caer por túneles volcánicos en llamas mientras atraviesa el pasado, el presente y el futuro. Casi sin darse cuenta, uno se convierte en voluntario del doctor Brown, capaz de arrastrarnos en una carrera loca desde la edad de hielo hasta el año 2015.

Sea Wolrd Orlando es el parque marino más popular del mundo, con una gran variedad de shows dentro de sus 90 hectáreas, además de juegos y exhibiciones con osos polares, ballenas asesinas, belugas, manatíes, focas, pingüinos, delfines, tiburones y mucho más.

Para comprar y comprar

Con más de 3,5 millones de metros cuadrados de área de compras, y en expansión, Orlando es el sitio de shopping con mayor crecimiento de los Estados Unidos.
El destino ofrece una gran variedad de opciones que incluyen desde lo último en electrónica y moda hasta joyería fina y galerías de antigüedades. Hay siete centros comerciales regionales que ofrecen la conveniencia de encontrar tiendas departamentales y boutiques, todo bajo un mismo techo.


Florida Mall terminó el último julio su renovación, con un costo de u$s 70 millones. Su expansión culminará en los próximos meses en los que le agregarán 54.000 metros cuadrados de espacio. Old Town Shopping, Dining and Entertainment Atraction tendrá como novedad la inauguración de Sun Etc, un negocio de venta de anteojos para sol de las marcas mundialmente famosas como Ray-Ban, Guess y Killer Loop. Este complejo de entretenimientos también incluirá The Sock Exchange, que ofrece una amplia variedad de medias para cada miembro de la familia. Pointe Orlando cuenta con un sinfín de firmas importantes como Victoria’s Secret, Denim Place, Banana Republic, Aber- crombie & Fitch y Armani Exchange.

Palm Beach y Miami. No al aburrimiento

Cuenta la leyenda que una vasija llena de oro se encuentra en el extremo del arco iris que aparece en Palm Beach. Tal vez por eso, lo mejor de todo sea la marca registrada de este condado que se enorgullece de ofrecer, además de casi 80 kilómetros de playas beneficiadas por la Corriente del Golfo –más próxima que en cualquier otro lugar del continente–, 1.100 canchas de tenis, 145 campos de golf y la posibilidad de elegir propuestas recreativas y culturales para toda la familia.

Hacia el sur, Boca Ratón evolucionó a través del estilo mediterráneo impuesto por el arquitecto Addison Mizner. Así surgió el escenario, basado en la abundancia de lujo y riqueza, que es la impronta del condado.

¿Qué hacer aquí? Los amantes del sol tal vez quieran empezar y terminar la jornada en la playa, practicar buceo y windsurf, o atreverse a volar en parapente. Sin embargo, también pueden disfrutar de excursiones en canoa y balsa por el histórico río Loxahatchee, pescar en alta mar, aventurarse en los Everglades o pasear por la Intercoastal Waterway a bordo de un típico barco del Mississippi.
En cambio, si se busca un programa cultural el circuito debe incluir desde el Kravis Center for the Performing Arts, en West Palm Beach, la renombrada Gallery of Art y el Boca Raton Museum of Art, hasta las fascinantes exposiciones japonesas en el Morikami Museum and Gardens, en Delray Beach.

La hora del crepúsculo es la señal de apertura de restaurantes, bares, cafés y discotecas en Clematis Street, en el centro de West Palm Beach, y en Atlantic Avenue, en Delray Beach, donde la diversión es interminable y se va trasladando a las playas cuando el sol empieza a aparecer. Los rumores aseguran que es la hora de encontrar la vasija de oro en algún lugar de Palm Beach.

Un mosaico deslumbrante

Cada rincón de la ciudad y sus playas son piezas incomparables que al unirse forman un mosaico deslumbrante de lugares, sonidos y culturas. Al explorarlo, tal vez se pueda llegar a conocer la verdadera esencia de Miami. Situada en el extremo meridional de Miami Beach, el área de South Beach, conocida desde hace poco más de una década como la Riviera de América, conserva la colección arquitectónica de art déco más grande del mundo. Con sus colores pastel y estilizadas líneas aerodinámicas, el distrito es el escenario actual de uno de los barrios más excéntricos y de moda en el mundo. Aquí, hoteles cinco estrellas comparten las calles bordeadas de palmeras con hosterías para la juventud; la gente se reúne en bares para discutir sobre espectáculos y política, mientras que modelos insinuantes posan en medio de Ocean Drive y prestigiosos chefs preparan platos que sorprenden al comensal más exigente.

En South Beach se puede ir caminando a todas partes; por lo tanto, los autos no son necesarios y en la playa, de 16 kilómetros de largo, no hay que ingeniárselas para conseguir espacio. Pocos kilómetros al norte se encuentran Surfside, Bal Harbour y Sunny Isles, que con su atmósfera más tranquila y apacible se convirtieron en lugares predilectos para vacaciones en familia.

Bayside Marketplace, en el centro de Miami, concentra un sinnúmero de boutiques, restaurantes y atracciones, como el Hard Rock Café. Desde aquí salen embarcaciones turísticas y también water-taxis, en las que se puede ir a hoteles ubicados a orillas del mar o cruzar a Miami Beach. Coconut Grove fue construida por artesanos traídos de las Bahamas, y esas raíces aún se evidencian en casas estilo caribeño, jardines tropicales y bulliciosas marinas. Coral Gables –la ciudad hermosa– fue diseñada por George Merrick en la década del 20. Sus mansiones, que parecen copiadas del Mediterráneo, se extienden en forma irregular por calles que llevan nombres muy españoles, igual que la sinuosa red de vías acuáticas donde hay yates anclados cuyos valores están al alcance de muy pocos.

En este mosaico de historia, razas y cultura, Little Havana y Little Haiti, como típicos enclaves étnicos, están invadidos por el optimismo de sus inmigrantes. En el primero, el fuerte aroma del café cubano impregna el aire y el dulce jugo de caña de azúcar puede beberse recién preparado; en el segundo, mercados al aire libre están abarrotados de frutas exóticas y condimentos, con la mejor y cadenciosa música haitiana de fondo.

Por eso, a Miami hay que disfrutarla plenamente, con esa actitud relajada de vivir y dejar vivir, más allá de sus playas y sus shoppings.

Naples. El encanto de ser única

Faltan 15 minutos para las 6 y el atardecer se anuncia espectacularmente anaranjado sobre el horizonte. Estén donde estén, todos –absolutamente todos, vestidos impecablemente– toman sus copas y se ubican de manera tal que puedan ver el sol morir lentamente sobre el golfo de México.

Tal vez haya una fiesta. O no. Quizá se esté por organizar alguna celebración aquí mismo, en la playa cálida de arena molesta que se empecina en ir donde uno vaya. Es posible. En Naples todo es posible. Desde asistir cada tarde a un ágape frente al mar y jugar interminables partidos de golf, hasta recorrer intrincados canales en busca de la aventura perdida. Eso sí, todo con mucho nivel; no por nada es la ciudad más sofisticada de la Florida. Y la que ostenta dos orgullos: figurar invariablemente cada año en el ranking de las mejores playas del mundo y contar con el título de capital del golf del planeta. Dos méritos totalmente merecidos.

En cuanto a las playas, Delnor - Wiggins Pass y Calm Pass, situadas hacia el norte, son las más recomendables. En cualquiera de ellas, una reposera, protector solar (la ciudad tiene 365 días brillantes) y cierto placer por no pensar en nada, suele ser suficiente para ver cómo se desvanecen las horas y los rayos del sol.


Y el golf, que en Naples sí es pasión de multitudes, tiene su ámbito natural y merecido. Las 53 canchas distribuidas armoniosamente de norte a sur y de este a oeste, la convierten en la ciudad más golfística de los Estados Unidos. Entonces, si uno pisa las calles desprevenido de esta información, habrá que estar atento a los avatares de los links, y si la oportunidad lo exige, probar suerte en alguno de los hoyos.

La ciudad vieja

Dicen que Naples es la ciudad preferida de las estrellas hollywoodenses que deciden descansar en la Florida. Por eso, a no asombrarse si uno se cruza –de pronto y sin previo aviso– con alguna celebridad caminando por la Fifth Avenue (sí, claro, como en New York) del Old Naple, la parte más antigua de la metrópoli.

Por ahí, abundan las galerías de arte, antiquísimas casonas, y bares y restaurantes a la vera de las tranquilas calles con mesas y sillas al aire libre. Ideal (también) para sentarse y contemplar cómo pasa la vida en un sitio donde vale la pena vivir. Y gastar plata, si es que se dispone. Si no, mejor abstenerse y sólo mirar vidrieras. Aunque si se prefiere conocer todo de un tirón, la mejor opción es hacer un city-tour en los trolley, ómnibus de colores fácilmente reconocibles que tienen paradas en varios hoteles.

Mientras el paisaje se va perdiendo en la lejanía, el guía –que a la vez es conductor o viceversa– con voz pausada, cuenta la historia de varios de los sitios recomendables: algunas de las 87 iglesias, el Country Club, uno de los hoteles más lujosos, el Ritz Carlton, y muchisímos etcéteras más. La ventaja de hacer este recorrido es que uno puede bajarse donde quiera y comenzar a caminar por las suyas. Porque en Naples, se camina o se anda en auto. Las distancias entre un lugar y otro suelen ser enormes y el ejercicio puede llegar a ser un suplicio. Todo depende del calor.

Una excursión para no perderse –y que puede hacerse en el día– es al Parque Nacional Everglades, situado a una hora en auto de Naples. Allí, en ese estuario donde conviven más de 170 especies de animales y 120 tipos de vegetación, uno puede verse de pronto cara a cara con un cocodrilo o descubrir alguna de las 400 exóticas aves que se refugian entre los árboles. Eso sí, hay que ir prevenido: vestido con ropa clara, pantalones largos y livianos y camisa –también liviana, por supuesto– de mangas largas. Y en la parte del cuerpo que queda expuesta, mucho repelente. No se arrepentirá.

De nuevo en Naples, una ducha y a comenzar a planear dónde terminar la noche. Porque, a pesar de todo, las horas pasan de prisa en esta apacible ciudad. Ahora, faltan 15 minutos para las 6 de la tarde. Hay que apurarse. Ir hacia la playa o a cualquier sitio desde donde se pueda ver el mar, tomar una copa y volver la mirada hacia el horizonte. Allí, el cielo anaranjado anuncia que el sol morirá nuevamente sobre el golfo de México. Y uno comprende por qué los atardeceres de Naples son tan sofisticados, tanto, como la ciudad misma.

Key West. Un paraíso bohemio

A pesar de que a Key West la descubrieron los españoles en el siglo XVI, quiso el destino que esta pequeña isla –la última de los cayos de la Florida– se convirtiera en el punto más sureño de los Estados Unidos. Tanto es así, que ese paraíso de poetas y bohemios está más cerca de La Habana que de Miami.
El trayecto rumbo a Key West es digno de desandar en automóvil. Para llegar, habrá que atravesar una sucesión de maravillosas islas unidas entre sí por puentes. El más impresionante es el de las Siete Millas que tiene una extensión de 15 kilómetros de largo.

Una vez allí hay que relajarse y comenzar a disfrutar de los placeres que ofrece la ciudad: una temperatura tropical durante todo el año, una costa que bañan las templadas aguas del Golfo de México y del oceáno Alántico, una arquitectura de antiguas casonas en color pastel que datan del siglo XIX y frondosas arboledas a uno y otro lado de las calles, apenas transitadas.

Vale la aclaración: si el visitante va a Key West en busca de playas espectaculares, habrá entonces equivocado el destino, pues la isla carece de una costa para admirar. Sí encontrará, en cambio, un poblado atractivo y hospitalario, apacible, de ánimos salpicados por los cambios de temporada, lleno de bares y restaurantes que apenas cae el sol se colman de espíritus libres que buscan en la cerveza un refugio para volver a comenzar al día siguiente.

Nada mejor que conocer la isla según los cánones del lugar. Como suelen decir ellos mismos, un auto para tal propósito No way. Y es lógico: hay que animarse, vencer las resistencias y montarse a una bicicleta (se alquilan a la vuelta de cada esquina) para descubrir rincones mágicos del lugar que eligió el genial Ernest Hemingway para pasar los últimos años de su vida.

Cabe una anécdota: cuentan que esta decisión fue fundamental para el futuro de la isla, ya que a partir del establecimiento del escritor, llegaron cada año miles de artistas en busca de la inspiración perdida en las vertiginosas ciudades.

Sobre dos ruedas se podrá llegar hasta el hogar, que en la actualidad funciona como museo, del ganador del Premio Nobel de Literatura, situado en el 907 Whitehead St. Un paseo desde allí permitirá apreciar las casonas que fueron restauradas y convertidas en galerías de arte o elegantes tiendas. Las más importantes se sitúan a lo largo de Duval, la calle que esconde una fascinación especial: nace en el Atlántico y muere en el Golfo de México. A quién le puede quedar alguna duda de que se trata de la arteria más transitada de la isla.

Entre el sol y la luna

Cuando el sol cae irremediablemente sobre el mar, la cita obligada es la plaza Mallory, donde diariamente se congregan cientos de lugareños y visitantes para celebrar un espectáculo de luces y colores naturales. Claro que también se podrán recorrer los puestos plagados de artesanos –en su mayoría centroamericanos– que ofrecen sus mercancías al mejor postor. Mientras tanto, cantantes y acróbatas hacen de las suyas y en- tretienen a todos en improvisados escenarios con tal de conseguir unos centavos en sus galeras. Y luego que el dios Ra cedió el paso a la luna, la movida de Key West, que hermana a adolescentes y adultos por igual, se adueña de las calles. Habrá que estar preparado para ir emigrando de bar en bar, puesto que algunos cierran a las 24 y otros, más osados, extienden su alegría hasta pasadas las 3.

Así, con lo imprescindible, un puñado de ilusiones, una bicicleta y ganas de divertirse, se podrá conocer esta pequeña isla de características bohemias, con aroma a mar produnfo y aires de intelectual. Una isla que se parece en todo y en nada a otras ciudades de la Florida. Porque tiene todo lo que a ellas les sobra y un espíritu de supervivencia digno de admirar.

Cassadaga. En busca del relax perdido

Al llegar, es fácil comprender por qué Cassadaga se convirtió en un paraíso para los seguidores del movimiento New Age o, simplemente, para los que buscan algo diferente en la Florida, más allá de los parques temáticos y de las playas soleadas.

Tranquilidad y bienestar es la contraseña de esta pequeña villa fundada en 1894 por George Colby, quien –según la historia– durante una sesión de es- piritismo en Nueva York recibió el men saje de establecer una comunidad en el sur de los Estados Unidos. Séneca, su guía espiritual indio, lo condujo hasta el actual condado de West Volusia donde el sueño de Colby se hizo realidad, ya que Cassadaga –rocas debajo del agua, en lengua indígena– no es sólo un centro de prácticas y estudios metafísicos y religiosos reconocido mundialmente, sino un destino turístico con propuestas recreativas y culturales para toda la familia. A pie o en bicicleta, hay que recorrer las calles arboladas, oxigenarse a orillas del lago, abandonar el stress en sus parques y jardines –que causan envidia a ecologistas– y planificar una excursión de pesca o entregarse al placer de la aromatoterapia o la meditación.

Otra forma de descubrir la mística del lugar es compartir con iniciados los servicios del Colby Memorial Temple y alternar sesiones de reiki con conciertos de música New Age.

Un breve recorrido en auto conduce a DeLand, una ciudad que ofrece toda la naturaleza para familias divertidas: según esta consigna, podrán organizar sus propias ecoaventuras. En las orillas del majestuoso río Saint Johns, que por su historia y la incidencia que tiene en el equilibrio ambiental le valió la flamante nominación de American Heritage River, se encuentran las mejores y más didácticas escuelas de ecología. Entre caimanes, eternos adoradores del sol, incontables especies de aves –algunas en peligro de extinción– y manatíes, conspicuos habitantes de la Florida–, grandes y chicos encuentran una manera más grata que las aburridas enciclopedias  para aprender y concientizarse. El río fue la vía elegida por los colonizadores que llegaron del Norte hace más de cien años, y aún hoy es posible ver ruinas de esos primitivos asentamientos y tumbas de indios que datan, según se cree, de fines del siglo XVIII. Un paseo en barco y una visita al Pioneer Settlement for the Creative Arts in Barberville son insoslayables para conocer cómo fue esta zona antes que la Florida se convirtiera en Estado en 1845.

Copyright Argentina Traveler

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Fun Time
Dirección: Av. Corrientes 3247 2º Nivel
Teléfono: (011) 4390-7000