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El
golf en su cuna de oro
Saint
Andrews
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Por
Jorge Benedetti |
Más
de 400 campos de golf se distribuyen por toda Escocia, pero la ciudad
de Saint Andrews, bautizada cuna de este deporte y actual sede del
Abierto
Británico, es la más visitada por el mundo profesional.
El antiquísimo Old Course y su hotel homónimo representan
la dupla más prestigiosa del circuito por las Islas Británicas.
Golf y Paisajes
Dicen
que en Escocia hubo algo o alguien que reservó con exclusividad los paisajes
mas sobresalientes para los campos de golf. Pareciera que existió una
suerte de sentencia, que obligó a estirar como alfombra un link en cada
costa abrupta como terraza, en las bahías despejadas e incluso a la vera
de los bosques. Lo cierto es que esta sentencia se cumple a la perfección:
la gran mayoría de los 400 campos de golf que hay en este país se ubican
en sitios que semejan haber sido construidos en sueños. North Berwick,
Ayrshire y Fort William son sólo tres de los grandes testigos de ello.
Por supuesto, los escoceses también se atribuyen el descubrimiento del
deporte, dando rápidamente por tierra con los relatos que lo originan
en Holanda. Es más, lo sitúan justamente en Saint Andrews,
una serena ciudad que descansa en la Bahía de Tay, bañada por el oleaje
frío del Mar del Norte. Las discusiones acerca de la procedencia siempre
continúan, pero más allá de que sean o no estas las tierras que vieron
nacer al golf, no hay duda de que representan uno de sus sinónimos.
La división
en Saint Andrews es clara. De un lado la ciudad con sus reliquias históricas,
sus castillos de corte medieval y su correcto perfil británico. Del otro,
6 campos de golf que tomaron como por asalto una holgada península boscosa,
y la transformaron en un sitio que no concibe absolutamente nada que no
este íntimamente ligado a su práctica.
El Old Course, orgullo de
los escoceses
The
New Course, Jubilee Course, The Edén, The Strathtyrum y The Balgove Course,
rodean a la más prestigiosa sede de golf del mundo: el Old Course. El
llamado "campo antiguo" (Par 72), sin duda se presenta como el más clásico
y añejo, remontando sus primeros golpes al siglo XV. Es el orgullo de
los escoceses y la sede anual del British Open (Abierto Británico). Tiene
un largo total de 6.566 yardas (más de 6.000 metros), y es, según el cálculo
de los administradores, el que más profesionales vio merodear por su césped.
A pesar de poseer 11 greens, nadie duda de estar hablando de un campo
de 18 hoyos, ya que 7 de ellos son compartidos, permitiendo putts de más
90 metros. Es bueno recordar que en estos greens dobles (de ida y de vuelta),
tiene prioridad el que vuelve.
El Old
Course está flanqueado hacia el mar por el New Course (Par 71) abierto
en 1895, también profesional, e incluso unos pocos metros más largo que
su antecesor. Hacia el interior de la península se encuentra The Strathtyrum
Course (Par 69), otro importante campo de 18 hoyos de mediana longitud
que suele ser usado para pruebas profesionales. A un costado está The
Balgove (Par 30), un campo para principiantes de 1.400 metros de largo
y recorrida de 9 hoyos.
De los
links de Saint Andrews, seguramente los más atractivos en cuanto a panorámica
son los que bordean el mar: el Edén Course (Par 70) y el Jubilee Course
(Par 72). El primero, inaugurado a principios del siglo XX, se despliega
triangular entre el Old y el Scrathtyrum Course, con una longitud de 5.588
metros. El Jubilee, paralelo al New Course, fue sede de grandes campeonatos
en el siglo XIX, y continúa siendo de los preferidos por los profesionales
debido a su largo (6.805 yardas).
UNA DUPLA PERFECTA
Una
dupla simbólica del golf escocés está representada hace ya muchos años
en la combinación perfecta que une al favorito Old Course y a su hotel
homónimo, el Old Course Hotel, a la altura del hoyo 17. Un sólo
nombre y una idea de anhelo pa ra la conjunción de un prolongado espacio
verde y una construcción de corte Victoriano ubicada a metros del mar.
En 1968,
en el lugar donde antiguamente descansaba la estación ferroviaria de Saint
Andrews, se levantó el edificio que -luego de inauguraciones, ventas,
cierres y reaperturas-, desde 1990 alberga al Old Course Hotel.
El hecho
de estar a metros del anteúltimo hoyo de uno de los más importantes links
del mundo colocó a estos ambientes cinco estrellas en un nivel diferente
al de los demás hoteles de golf de Escocia. A poco de abierto se sumaron
al complejo un spa cuya inversión fue de casi 30 millones de dólares,
y tiendas de las más exclusivas marcas de golf. Paseándose entre sus salones
de techos altos y ventanales mirando a los links, se hizo costumbre encontrar
apellidos afamados del P.G.A. (circuito profesional de golf), o alguna
personalidad hollywoodense de las orne tan públicamente aman este deporte.
Algo
más de 150 whiskys diferentes en su bar, una vitrina de puros cubanos
y un ambiente de aristocrático estilo escoces son los grandes encantos.
Mármol, cristal y detalles de madera, el principal decorado para sus galerías,
sus cuatro restaurantes y sus 142 dormitorios.
Perfilado
desde un principio como el más lujoso hotel de Escocia, el Old Course
distribuye las vistas de sus habitaciones entre los diferentes perfiles
del Mar del Norte, que siempre se pierde detrás del llano verde de los
links en constante movimiento. Quien quiera pasar una noche en este hotel
dispone de un abanico amplio de posibilidades en lo que se refiere a la
categoría de las lujosas alcobas.
Los
valores de las clínicas y las clases particu lares que se dictan en el
Old Course Hotel suelen ser elevados, ya que sólo acepta como profesores
a competidores del circuito de golf profesional.
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