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Tailandia al Completo - 9 días
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MYKONOS
En las manos del sol
Y
es además, amigos míos, estar seguro de tener las manos puras, dijo
Francisco Luis Bernárdez en su largo poema que escudrina el amor. Mykonos
es pureza, es blancura, es origen. Nadie puede dudar de que este pequeño
pedazo de Grecia que flota sobre el Egeo es el paraíso para los amantes.
Mezclada con su aire bohemio (heredado de su historia teatral) y
su aire comerciante (heredado de su historia marina), la isla se configura
entre laberintos de casas que en tregan su belleza nívea a manos
del sol. Fue creada para los que no se cansan de asom brarse ante los
colores que se despiertan a diario frente al mar, y que se esconden
cuando la noche se pone y la aldea parece invadida por luciérnagas.
En este mundo cubista, los bares con sus toldos y las casas de comidas
son como un anfiteatro bor deando la costa, e invitan a despedir la
tarde con un café negro o a empezar la noche con mariscos, al mejor
estilo helénico. La luna llega con el viento que azota suave los barcos
suspendidos sobre el agua salada, mientras uno se duerme en el Mykonyan
Ambassador Hotel y el aire, que se escabulle entre capillas, molinos
y geometría plana, acuna en procura de un buen sueño. Mykonos es pureza:
ni un rayo de moldura barroca, de terraza moderna, de ventana medieval
la han fiitrado. Es una verdadera forma primitiva, decorada por esculturas
de la época clasica y flores fucsias recortadas sobre paredes desparejas.
Merecedora de los mejores aplausos, el mejor drama griego, es un conjuro
de historia y leyendas. Tan cerca de un verdadero sueño de una noche
de verano escrito por las mejores manos puras.
Mykonyan
Ambassador Hotel, Grecia Tel: (30) 289-24166. Fax: (30) 289-24233.
Desde U$S 38 la doble, desayuno incluido. Cómo llegar: vuelo de Air France,
Lufthansa o Swissair hasta Atenas y desde allí, vuelo de Olimpio Airways
o ferry (alrededor de U$S 100).
THAILANDIA
Placeres
en el mar de andaman
La
corta travesía en el barquito que sale del puerro de Pukhet y se bambolea
como mecedura con el ritmo veleidoso de las olas funciona como anticipo
de los placeres edénicos que depara Maltón, un diminuto pedazo de cierra
selvática en pleno mar de Andaman, donde nada parece existir mas allá
del lujoso resort que da nombre a la isla. Mientras el aire se perfuma
de papaya verde y un abanico de agua celeste se despereza en la arena
dorada, el calor enciende la mañana para completar el cuadro del paraíso
perfecto. La película comienza apenas el visitante pone un pie en el
muelle de madera impecable, como recién montado, donde mujeres tailandesas
de sonrisa blanca le colocan guirnaldas de orquídeas en el cuello y
un trago refrescante en la mano, para que quede bien claro que los preceptos
del lugar apuñean al absoluto disfrute. Un camino custodiado por buganvilias
violeta separa los confortables bungalows, provistos de habitaciones
espaciosas, cuarto de baño con jacuzzi y balcón dilatado que permite
regalarse amaneceres o crepúsculos con mayúscula, aptos para el mejor
romance. En el salón desayunador encontrara un derroche de frutas tropicales,
cafe humeante y un sinfín de delicias como para estrenar el día de muy
buen humor. Si usted pertenece al estilo deportivo, pos desayuno podra
practicar snorkel, nadar a sus anchas en la espectacular pileta, jugar
al tenis o simplemente aplicarse a caminatas playeras con destino a
los acantilados. También la oferta gastronómica es generosa: hay sushi
en el restaurante Kokaisha, cocina mediterránea en Pasta Beach, europea
en Le Voyageur, asiática en Sala
Thai. Pero el lugar preferido de las parejas acarameladas es el Hill
Side Grill, cabana escondida en la selva, ideal para una cena íntima,
velas incluidas. ¿Qué mas se puede pedir? Poco, y todo está al alcance
de la mano en este exclusivo refugio tropical, donde el único
imperativo que cuenta es el de su deseo.
The
Mailon Resort, Thailandia Tel: (66-76) 214-94/8. Desde U$S 200
la doble, desayuno buffet y deportes no motorizados incluidos. Como llegar:
vuelo de Malaysian Airlines hasta Kuala Lumpur y desde allí vuelo local
hasta Pukhet. Luego, trasladarse en 4x4 hasta el puerto, desde donde salen
barcos hasta Mailon Island (U$S 50 por persona, ida y vuelta).
VAIL
El
elixir de la montaña
Pocos
programas mas románticos que unos días en la nieve. El placer de mover
el cuerpo, el aire frío y seco de la montaña, el paisaje abrumador
e infinito, el sol y su reflejo durante el día y el brillo de la luna
en el valle durante la nuche: todo esta dispuesto para una experiencia
de esas que no se olvidan así nomas. Vail, el centro de ski ubicado
a 160 km de Denver (en el estado norteamericano de Colorado) está enmarcado
por la Sierra Gore, en el corazón de las Montañas Rocosas. Es
una villa equipada con todo lo que uno puede necesitar para no aburrirse
nunca y el paisaje, con un bosque inmenso y montañas blanquísimas, es
reparador y estimulante. Para los amantes del deporte, no hay como Vail
para practicar ski, snowboard, snows-hoe, ski nórdico y ski sobre hielo
(el centro fue sede del campeonato mundial del año pasado). Pero Vail
no es sólo para fanáticos del deporte blanco; también son muchísimas
las variantes en cuanto a entretenimiento y las opciones para descansar.
Después de un día de deporte o excursión, lo mejor es volver
al resort donde un spa de última generación invita al relax total
en el s auna
o el hidromasaje; puede ser el momento perfecto para una siesta, antes
de empezar a disfrutar la noche en Vail. Son famosos los happy hour
en los bares de la villa y las fiestas de trasnoche donde suena buena
música y se respira aire de diversión. Claro que, antes de elegir la
actividad nocturna, es cita obligada una cena con vista al valle que
tintinea de faroles y pinos azulados por la luz del cielo. Adventure
Ridge es para esto el lugar indicado: la gastronomía es de primera y
el escenario no puede ser mejor.
Game
Creek Chalet, Vail Resort. Tel: (1-970) 476-5011. Desde U$S 275 la
doble, desayuno continental incluido. Cómo llegar: vuelo de United Airlines
o American Airlines.
AMSTERDAM
El arte y la pasión
Hay
algo en el aire medieval que invita al romance. Será el legado de los
cuentos de hadas, serán las leyendas de castillos, serán las historias
de amor de príncipes y doncellas. Amsterdam guarda ese algo medieval
en sus calles y canales, sólo que el tiempo la ha ido esculpiendo y
Amsterdam es también vanguardia, desacato, desparpajo, desatino. A pie
y sin apuro, uno puede cruzarla en media hora, palpando su esencia,
su crisol estético, su desequilibrio cultural, su arte que es la ciudad
misma. Hay 40 museos, 60 teatros y 141 galerías; sus habitantes están
obsesionados por el arte, y la mayoría vive de la arquitecrura, el diseño,
la fotografía, la plástica. Esta ciudad que le ganó al mar sus
espacios es la tierra de los atardeceres que amaba Van Gogh, la patria
de los tulipanes que florecen como si nada, de los molinos de viento
que son como íconos de su cultura. El itinerario puede empezar
en Keukenhof, un parque de 28 hectáreas cubiertas de bulbos de tulipán
que estallan a fines de septiembre, o en un crucero por los canales;
al mediodía, el arenque de los puestos callejeros es una delicia que
puede ser disfrutada en cualquier esquina, igual que las muchas variedades
de frutas exóticas que vienen de África y se quedan porque la
ciudad funciona como uno de los centros de distribución más imponantes
del continente europeo. Después de caminar las callecitas y de visitar
sin prisa algún museo, la tarde invita a tomarse un warme rhokoiade
mientras el sol se va yendo para después disponerse a gozar de la
música que The Netherlands Philarmonic interpreta hasta el éxtasis.
Cuando la noche sea un
hecho, nada como volver a un hotel de lujo y el Hotel de l´Europe
recibe a sus huéspedes con honores. Cenar en la terraza a la luz de
las velas y sobre uno de los canales de Amsterdam puede ser un final
perfecto.
Hotel
de I´ Europe, Holanda Tel: (31-20) 531-1778. E-mail: holel@europe.nl.
Desde U$S 270 la doble. Como llegar: vuelan a Amsterdam, entre otras, Aerolíneas
Argentinas, KLM, Lurthansa y Air France.
CABO
POLONIO
Secreto
de mar
Cabo
Polonio no se atreve a ser descubierto en las guías de viajeros, es
mas bien un secreto a voces, como la receta de un buen postre que sólo
se devela ante la insistencia y el boca en boca. Es verdaderamente un
refugio, donde la mano del hombre llegó por casualidad y la naturaleza
se rebeló para conservarlo intacto. Polonio es un pueblo que se ha ido
armando de a poco en el corazón de este desierto uruguayo a orillas
del Atlántico. Una aldea, donde la luz es exclusiva del día, donde la
noche se puebla de velas y faroles que alumbran junto a las estrellas,
de casitas parejas, cuadradas, simples, risueñas, pintadas con colores
fuertes, que se iluminan con el sol que cruza la playa. Es allí donde
descansan los botes, esperando el amanecer siguiente para irse en busca
de pescado y de los mejores mariscos, vedettes de muchos de los restaurantitos
que bordean la costa. Muy cerca se desarrolla una feria que vende artesanías,
faros en miniatura (homenajeando al grande que distingue Polonio), recuerdos
e historias que se entregan al mejor postor, a quien sabe valorar los
secretos del mar. Si el amor y la dulzura tuvieran que ser localizadas
por capricho de algún ángel, si hubiera que capturarlas en algún espacio
y lugar, sean fácil encontrarlas en Polonio. Ese lugar casi virgen,
que a pesar de los intentos de quienes lo hicieron suyo se pasa místicamente
de beso a beso, palma a palma. Como los encantamientos y las hadas,
su gente, sus casas, sus barcos y su playa no existen, pero que están,
están. Cabo Polonio, Uruguay En Cabo Polonio existen posadas y principalmente
caías para alquilar. No es necesario hacer reservas, la aventura también
esta en encontrar el lugar perfecto entre las callecitas rodeadas de
médanos.
Cómo
llegar: vuelo de Aerolíneas Argentinas o LAPA, o buquebús, a Montevideo.
Desde allí, se llega en micro hasta la intersección de la ruta 9, donde
un servicio de camionetas 4x4 continúa el traslado hasta el Cabo.
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