Caminar
hasta morir. Eso es lo que hay que hacer si se quiere conocer New
York en serio. Y nunca es suficiente. Uno podrá volver una y mil veces
y siempre se descubrirá una nueva esquina con un coffee
shop escondido, o un museo con exposiciones de artistas poco conocidos
pero que uno siente como un gran descubrimiento, o un puente desde
donde tenemos una vista de la ciudad que nunca hubiéramos imaginado.
Quizás es por eso que New York es única. Porque siempre se vuelve
a sentir como la primera vez.
Porque cuando uno llega desde el aeropuerto siente esa ansiedad
de hacer mil cosas y ese escalofrío de saber que aunque uno planee
todo de la mejor manera, siempre faltará tiempo y siempre quedará
la nostalgia de partir con ganas de ver más.
El
objetivo era probar si se podía vivir en New York por menos de U$S
80 diarios sin morirme de hambre y sin tener que dormir con los
homeless o en algún banco del Central Park. Para sorpresa de muchos
(NY no es específicamente famosa por lo barata, sino todo lo opuesto),
con un buen par de zapatillas, un buen mapa, una mochila cómoda
y muchas pilas para caminar, pude descubrir algunos little cute
spots (más de los que pensaba) para comer y tomar algo y hoteles
baratos (y decentes) paradormir.
Por
suerte los tesoros más grandes de New York cuestan poca plata o
son gratis. Cruzar el Brooklyn Bridge caminando y tener
una de las mejores vistas del Downtown Manhattan es gratis, y subir
al Empire State cuesta U$S 6. Perderse por el Central Park, comprarse
un capuccino en uno de los puestos ambulantes de las esquinas y
tomarlo mientras miramos las vidrieras de Tiffany´s, Prada, Gucci,
Versace, Ferragamo y después pasar horas en Barnes & Boble leyendo
todos los libros que uno quiera...Esos son para mí los pequeños
placeres, la verdadera manera de disfrutar esta ciudad.
El
recorrido por la ciudad está organizado para siete días.
Este plan no está armado para que se respete cronológicamente sino
para que cada uno lo arme como quiera. La idea fue subdivivir esta
gran manzana en partes, por zonas y cada una de ellas tienen diferentes
atractivos. Por supuesto, no incluye toda la ciudad (para eso habría
que escribir un libro), y seguramente debe ser muy incompleta. Sólo
traté de contarles cómo lo viví y compartir algunos descubrimientos
y emociones.
Primer
día
Para
provechar cualquier ciudad, especialmente NY, hay que madrugar.
Las opciones para tomar el desayuno dependen del tipo de hospedaje
en el que uno se encuentre. Pero, qué mejor manera de empezar a
vivir NY que tomando un desayuno al mejor estilo americano (scramble
eggs, bacon y un buen capuccino) en esos típicos cafés
repletos de frutas, corn flakes, muffins, home-made cookies y gente
que entra y sale con bolsitas de madera donde cargan su desayuno
y se lo llevan al trabajo.
La esquina de 59th y 5th Avenue (Upper Midtown) es una buen lugar
desde donde empezar. Esa esquina es uno de los paradigmas de New
York: allí se encuentra el Plaza Hotel justo frente al Central Park,
la juguetería FAO Schwarz y más adelante una lista casi infinita
de vidrieras, librerías y megastores para curiosear.
Para
desayunar yo elegí un lugar muy poco turístico e invadido de locales,
con muy buenos precios y muy buen café: C´est Bon Café (11East 55th
Street), a unas cuadras del Central Park. Es autoservice y cada
uno prepara su propio desayuno.
Cuando terminé, respiré profundo y empecé mi caminata por 5th Av.
hacia el sur de Manhattan. Caminé dos cuadras (con muchas paradas
obligadas en el medio) y me encontré con Tiffany´s (57th y 5th Av).
Entrar en Tiffany´s siempre es como la primera vez, uno puede dejar
de emocionarse acordándose de Frank Sinatra cantando Moon River
y de Audrey Hepburn mirando sus vidrieras. Más adelante me esperaba
St. Patrick´s Cathedral (ocupa toda una manzana
y es la catedral católica más grande en Estados Unidos), donde se
vive más allá de un espectáculo arquitectónico, uno espiritual.
Otras paradas obligadas son Trump Tower (57th y 5th Av) y el Museum
of Modern Art (MOMA), en 53th y 5th Ave.
Se me ocurrió que un buen recorrido para este día era caminar hasta
el Empire State Building (34th y 5th).
Parece
largo, pero no es imposible. Si se hace rápido (eso depende de cada
uno) se puede llegar a ver el atardecer desde arriba y quedarse
hasta que se prendan todas las luces de la ciudad. Ver NY desde
el piso 102 de ese edificio es impactante. Subir hasta el observatorio
cuesta U$S 6 por persona. No se preocupen, las colas son largas pero
avanzan muy rápido.
Recomendaciones:
•
Los desayunos en NY son tan suculentos que los almuerzos en general
se saltean. En caso de que pase lo contrario, ésta es la mejor oportunidad
parta probar al mediodía los verdaderos hot dogs ( U$S 1,50)
que venden en los puestos de las esquinas.
•
EL Waldorf Astoria Hotel (Park Ave. y 50th) ocupa toda una manzana
y se puede cruzar de lado a lado. Entren por el lobby central que
se encuentra sobre Park Ave. y conocerán por dentro uno de los hoteles
más lujosos del mundo.
•
Los apasionados de la literatura no pueden dejar de visitar Pierpont
Morgan Library (36th y Madison Ave.). Ahí encontrarán bocetos originales
de partituras de Mozart y una de las biblias de Gutenberg. Tampoco
se pierdan la Public Library (5th Ave. y 42nd St.). El Reading
Room es inmenso y dan ganas de quedarse horas leyendo. También
hay un Book Shop enfrente que tiene ediciones de libros clásicos
muy pintorescos y a muy buen precio. Y, hablando de libros, Barnes
& Noble (105 Fifth Av.) y Borders (Park Av. y 58th St.) son
lugares ideales para hacer una parada.
A
la noche: Times Square. Teatros, luces y las mejores
obras de Broadway. Si quieren ver alguna función pueden sacar las
entradas por la mañana en la esquina de Times Square; si se va temprano
se pueden conseguir tickets por U$S 15. Una buena opción para comer
es el Mc Donalds que se encuentra ahí mismo (los precios
son equivalentes a los argentinos: alrededor de U$S 5).
Segundo Día
Este
fue mi día cultural. Partí del Plaza Hotel, pero esta vez caminé
hacia el Upper East Side bordeando el Central Park hasta llegar
al Museo que contiene la Frick Collection (70th. y Fifth Av.). Más
allá de las grandes obras que despliega esta colección es imperdible
ingresar a la gran mansión de Henry Clay Frick, testimonio de la
época de mayor esplendor neoyorquina.
Casi
al mediodía me interné en las galerías del Metropolitan Museum of
Art (5th y 8th St., entrada U$S 5, estudiantes y jubilados gratis).
Los puentes de Monet, las bailarinas de Degas, los lirios y cipreses
de Van Gogh... Grandes obras que se nos hacen presentes en un aquí
y ahora casi increíble. El Coffee Met, dentro del museo, es un buen
lugar para almorzar: almuerzo, bebida y café no salen más de U$S 10.
Otro imperdible es el Guggenheim Museum (5th Ave. y 89 St., entrada
U$S 5, estudiantes y jubilados gratis). Aunque se sientan muy fatigados
como para seguir viendo colecciones de arte, vale el esfuerzo para
ser testigos del estilo arquitectónico del edificio, diseñado por
el arquitecto Frank Lloyd Wright, que quizás es la obra maestra
de este museo. En su interior encontrarán obras de los mejores artistas
del arte moderno y contemporáneo.
Otros
Museos por la zona: Whitney Museum (Madison y 75th St.). Expone
obras de artistas norteamericanos del siglo XX. International Center
of Photography (95th y 5th Av.), ideal para los fanáticos, ya que
guarda una de las colecciones más grandes de fotografía.
A
la tarde se puede volver caminando por el Central Park hasta el
Plaza Hotel. En el Visitors Center, The Diary, ubicado
un poco más al sur de 65th. Street, podrán recoger un calendario
con todas las actividades que se llevan a cabo en el parque. Otros
spots imperdibles: Strawberry Fields (ubicado en la zona
oeste del parque, frente al Dakota Building). Es un área creada
en memoria de John Lennon y que los amantes de Los Beatles no pueden
perderse.
Por
la noche: Nada más romántico que dar una vuelta en
los carruajes que se alquilan frente al Plaza Hotel. Cuesta alrededor
de U$S 15 pero los precios varían.
A
la hora de comer y para aquellos que se alojan en apart-hotels u
hospedajes, es muy común comprar comida hecha en los típicos "Deli".
En general son atendidos por coreanos muy simpáticos y la comida
se paga por su peso. Imperdible: maccaroni & cheese (my
favorite!). Una bandeja chica llena cuesta alrededor de U$S 6 y es
suficiente para dos personas.
Tercer Día
Me
levanté tempranísimo y tomé el subte que me llevaba hasta el Brooklyn
Bridge.
En NY los subtes acercan a todas partes y el boleto
cuesta U$S 1,50 (hay pases semanales ilimitados de U$S 15). Es una manera
rápida y segura de moverse por la ciudad cuando uno se agota de
caminar.
El
puente de Brooklyn se puede cruzar caminando y desde allí lograr una
de las mejores vistas de South Manhattan. Es un lugar ideal para sacar
fotos o simplemente quedarse sentado contemplando la ciudad.
Almuerzo:
Seaport Cafe. Pegado al Mall del Pier 17. Se come al aire libre y los
precios son muy buenos (cheeseburger con papas fritas, gaseosa
y café alrededor de U$S 10).
Después de almorzar se puede hacer window shopping por Fulton
Street, donde se tentarán con J. Crew, Guess, Abercrombie & Fitch,
Enzo Angiolini y otras casas que harán desequilibrar el presupuesto.
Imperdible: Bowne & Co.
Stationers. Es la papelería más antigua de NY. Data de 1775 y allí
se encargan participaciones de casamiento y tarjetas personales.
Es muy exclusiva y expone máquinas tipográficas anteriores a las
de linotipos.
Para comprar barato: Century
21. Es un mall de varios pisos con todas las marcas y las mejores rebajas.
Cuarto Día
El
cuarto día lo dediqué por completo a recorrer los barrios del South
Town: Empecé por Chinatown, Little Italy, Soho y terminé en el Greenwich
Village.
Chinatown:
Limítense a recorrer Canal Street y Mott St., sus calles principales.
Ahí encontrarán imitaciones perfectas de carteras, bolsos, mochilas
y relojes de las mejores marcas. Recomendación: no paguen más de
U$S 2 por ninguna cartera (no importa el tamaño) ni más de U$S 10por
ningún reloj.
Little
Italy: No es de lo más pintoresco y se reduce a una sola sola calle
(Mulberry St.) y a algunas arterias perpendiculares, en donde encontrarán
algunos cafecitos con aires italianos.
Soho:
Es la zona que alberga las galerías de arte y los showroom
de los artistas más exclusivos de los últimos años. Muchas sucursales
de las mejores marcas se han mudado a esta zona. Se puede tomar
el subte hasta Spring St. y Crosby St. y de allí caminar. Las calles
principales son Spring, Broome, Prince St. y algunas de sus transversales.
Justo en la esquina de Prince y Spring St. se encuentra una de las
tantas sucursales de Starbucks, uno de los cafés más populares de
NY. Uno se puede pasar horas sentado en uno de los sillones tomando
Mocha Coffee (con chocolate, crema y canela o vainilla en
polvo; U$S 3) mientras se escriben algunas notas de viaje o se lee
un buen libro.
Qué hay para ver: de todo y para todos los gustos. Museos de arte
contemporáneo como el Guggenheim Museum Soho (Prince y Mercer St.)
y su correspondiente Museum Shop son imperdibles.
También se puede conseguir mucha ropa usada o reciclada y antigüedades
(no es barato pero se encuentran cosas originales, si se busca bien).
Greenwich
Village: Es ideal dejarlo para la tarde porque es la hora en que
los lugareños salen a pasear sus perros o a tomar un café. El Village
es un lugar para caminar tranquilos y tomarse el tiempo para entrar
a todas las tienditas de decoración, librerías y zapaterías que
uno quiera.
Sobre Bleeker St. y 11th St. hay algunos spots que no hay
que perderse: The Magnolia Bakery (justo en la esquina) es una casa
de tortas que son una perdición. Enfrente, The Biography Bookshop,
se especializa en biografías y vende libros en la vereda.
Para
tomarse un break: Wave Café, 330 Bleeker Street.
El café es enorme ( U$S 3) y los cheesecakes ( U$S 4) son de
los mejores que probé. También tienen sandwiches y ensaladas. Otro
hot spot es Riviera (7th Av y 4th St.). Tiene mesas afuera
y a la tarde se llena de gente. Buenos precios y el lugar indicado
para observar la fauna local.
A
la noche: Ye
Waverly Inn (16 Bank St. y Waverly Pl.). Restaurante escondido en
el corazón de Greenwich Village. En el siglo pasado solía ser un
hospedaje. Es para románticos. Platos tradicionales: Chicken
Pot Pie ( U$S 12,50) y Baked Meat Loaf ( U$S 11,50). No
es barato pero vale la pena. Imperdible: todos los martes a las
19 hs es la noche de Edgar Allan Poe. Viene un historiador vestido
como el escritor y cuenta historias de misterio durante la comida
en un cuarto con hogar a leña (espectacular!). Reservas: (212) 929-4377.
Para
los amantes del jazz, el Village es el lugar ideal para escucharlo,
sobre todo por la noche.
Quinto Día
¿Quién
puede ir a New York sin la idea de hacer, aunque sea, un poco de
shopping? Muchos dicen que no es el lugar indicado para comprar
porque es caro. Pero lo bueno que tiene esta ciudad es que se pueden
conseguir muchas cosas de buena calidad por un muy buen precio,
si se busca bien y si se va a los lugares indicados. Además, cuando
los norteamericanos hacen sales, lo hacen en serio.
En
Park Avenue y 56th. Street se encuentra SYMS, que con el slogan
"I´m an educated consumer" vende, con 50 y 70% de rebaja, las mejores
marcas. Por ejemplo, se pueden conseguir sweaters Polo por U$S 20
impermeables Burberry´s por U$S 70!!!. Eso sí, hay que revolver.
Century 21 (frente al World Trade Center) es un department store
de cinco pisos donde se pueden conseguir cosas para la casa, blanquería,
zapatos y ropa por excelentes precios.
Otro
avenida ideal para conseguir las típicas casas como Gap, Banana
Republic, Express y Enzo Angiolini es Lexington
Av. y 58th St.
Encontrarán
todas estas marcas en el radio de una cuadra, y además se toparán
con Bloomingdale's, una de las tiendas más grandes de Estados Unidos,
ideal para comprar cremas, perfumes y todo lo que se les ocurra.
Cuando de libros y música se trata, New York es el lugar indicado
para sumergirse horas y horas en enorme librerías y relajarse entre
música y literatura de todo tipo y color.
Barnes & Noble es una de las librerías más populares; hay sucursales
por toda la ciudad. La más grande se encuentra en 105 5th Avenue,
además tiene un anexo cruzando la calle con todos los libros que
están en oferta.
Borders
(Park Avenue y 58th St.) es una librería para pasar horas leyendo.
En el segundo piso hay un coffee shop donde se pueden llevar
libros y además, algunas veces durante la semana, vienen cantantes
o músicos desconocidos y la gente se sienta en el piso a escucharlos.
Ideal para los días nublados o de lluvia.
Para los amantes de la música, Virgin Megastore (45th y Broadway)
se jacta de ser la más grande del mundo, con tres pisos de música
de todos los tiempos, libros, y un coffe shop muy agradable.
Sexto Día
Después
de estar seis días recorriendo los lugares típicos de la ciudad,
es necesario dedicar un día para respirar otro aire y recorrer las
afueras de la Manhattan. Las alternativas son muchas y variadas.
Un lugar interesante es Harlem, en el norte de Manhattan. Es uno
de los barrios más antiguos y pintorescos de la isla. Discovery
Tours (Tel. 665-8363) realiza recorridos muy interesantes. La
opción más barata que ofrece es un tour de U$S 34 que incluye Harlem
y el Bronx. Sale de 351 Fifth Av. todos los lunes, martes, jueves
y viernes a las 9.30 y 13 hs, y dura tres horas. Hay otro tour que
incluye los populares Harlem Gospels en la Baptist Church. Este
recorrido abarca también el Bronx y cuesta U$S 31. Se realiza los
miércoles y domingos a las 9.30 hs desde el mismo punto de reunión
y dura 3.30 hs.
Brooklyn
es otro barrio que se puede visitar. Se puede conocer de distintas maneras.
La más barata es cruzar el Brooklyn Bridge caminando o tomar el subterráneo.
También se organizan tours (son más caros pero muchas veces es una mejor
alternativa). Apple Tours es una empresa muy prestigiosa y organiza
todo tipo de recorridos a lo largo de la isla de Manhattan en sus doble
decker colorados. Son muy baratos y uno puede subir y bajas del
ómnibus cuantas veces quiera y esperar el próximo para seguir el recorrido.
El Brooklyn Tour ( U$S 21 adultos, U$S 12 niños) sale continuamente desde
Battery Park hasta las 16 hs.
Informes:
New York Apple Tours Visitor Information Center, 8th Av.
y 53th. St. Tel.: 1-800-876-9868.
Discovery Tours también organiza el Brooklyn & Queens
Tour ( U$S 31) que sale de 381 Fifth Av. los miércoles a las 14 hs
y dura tres horas. Informes: 665-8363.
Al
sur de Manhattan y casi pegada a Liberty Island se encuentra Ellis
Island. Se trata de un sitio histórico y está abierta todos los
días del año de 9 a 17 hs. No se paga entrada, pero sí piden una
pequeña colaboración. Hay un ferry que sale de Battery Park cada
30 minutos desde las 9.15 hs ( U$S 7 adultos, U$S 6niños). Informes:
(212) 269-5755.
Liberty
Island es una de las mayores atracciones turísticas porque alberga
la Estatua de la Libertad. Los ferrys salen también de Battery Park
y cuestan igual que los de Ellis Island. Recomendación: este paseo
no es de lo más divertido y resulta bastante largo. No vale la pena
si están cortos de tiempo.
Otros puntos muy pintorescos son Long Island y New Jersey. En los
últimos años muchos ciudadanos han decidido cambiar el asfalto gris
de la ciudad por estos barrios mucho más residenciales y tranquilos.
New
York es inabarcable y siempre quedarán rincones por nombrar y por
conocer. Mi intención fue darles una visión general de algunos de
los lugares que creo más interesantes. Para más información sobre
destinos y tarifas no duden en ir al New York Convention and Visitors
Bureau en 810 7th Avenue (entre 52nd y 53rd St.).
Séptimo
Día
El
último día siempre llega y uno se da cuenta, siempre e inevitablemente,
de que no fue suficiente. Pero en New York nunca es suficiente.
Es por eso que en este último día traté de relajarme y lo dediqué
para hacer algunas cosas que me habían quedado pendientes.
En
New York es muy importante leer el diario a la mañana. Ahí figurarán
las grandes ofertas de las tiendas, las actividades de los museos,
los conciertos al aire libre, las muestras del día, etcétera.
En
muchos museos y en la Public Library se realizan
charlas, ponencias, conciertos y otras actividades que en general
son gratis o muy baratas y de los cuales el turista típico nunca
se entera.
Si el tiempo no los corre con el last minute shopping, no
se los pierdan porque son muy buenos y uno se nutre de una pequeña
dosis del espíritu cultural de la ciudad.
Tómense el tiempo que sea necesario para recorrer el Central Park,
tranquilos, a paso lento. Abran bien los ojos, contemplen cada rincón:
New York está plagada de detalles que muchas veces pasan desapercibidos.
No
duden en volver al lugar que más les gustó y tomarse todo el día
para explorarlo a fondo. A veces, con la urgencia de querer ver
todo al mismo tiempo, uno se pierde detalles importantes.
Y no se preocupen. Siempre habrá una oportunidad para volver. A
New York siempre se vuelve.
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