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 Alejandra Aguado


 Praga
   Toda la historia, todos los colores, toda la música
Amanecer en Praga

  Recorrer Praga

 
La Ciudad Vieja
     
  Mala Strana

  La Ciudad Nueva

Datos interesantes sobre Praga
  ¿No te importa si me siento, no?
  Taxi por favor
  Paraguas bajo el sol
  No hablo checo
  Cibercafés
 
Merchandising Praga

Agencias de hospedaje

Hoteles


Praga se vuelve mágica a partir de las cinco de la tarde. No es que antes no lo sea, pero desde que cae el sol, la ciudad se enciende y uno siente la fuerte historia, el esplendor y ese romanticismo cálido de la vieja Bohemia. El turismo se calla un poco y se deja oír el músico de las copas de cristal, el saxo del jazzista, el concierto de los violinistas. De pronto se huele la que debe de haber sido la Praga de siempre y surge su gente, que va camino de vuelta a casa o a tomar cerveza o café a los bares de Malá Strana.

El escritor Rainer Maria Rilke, uno de sus amantes más reconocidos, la describió como un "rico y gigante poema épico de la arquitectura", donde cada fachada es un verso y cada cuadra, una estrofa. Porque si hay algo que a Praga no le falta es lirismo. Toda ella es una poesía.

Situada en la encrucijada de Europa y atravesada por el río Moldava, no tardó demasiado en convertirse en un punto de llegada de innumerables viajeros y en formarse como ciudad. Ya en el siglo X se había transformado en una bastante bulliciosa capital con una gran plaza de mercado, la de la Ciudad Vieja, que es hoy uno de los puntos más bellos de la urbe, rodeada de fachadas de cuento y de torres que deben de guardar mil y una historias.

Vistas y Palacio Industrial

Recorrer Praga
Praga tiene hoy un poco más de un millón de habitantes y cubre 500 km2. Es el núcleo más importante de la Región de Bohemia. Desde allí puede visitarse cómodamente la campiña (más que recomendable en otoño) y ciudades como Viena, Budapest, Nuremberg o Bratislava.

VistaEl centro de Praga está formado por cinco barrios: de un lado del Moldava, la Ciudad Vieja (Staré Mesto), el Barrio Judío (Josefov) y la Ciudad Nueva (Nové Mesto); del otro, Mala Strana y el Castillo de Praga y Hradcany (Prazsky Hrad A Hradcany). Los puntos más interesantes de cada lado se encuentran cruzando el Puente de Carlos IV, parte del rico legado de arquitectura gótica de Praga que puede observarse también en el Carolinum o en la Catedral de San Vito.

Praga es medieval, es husita, es gótica, barroca, renacentista y los fines del siglo pasado y los principios del XX le dan el toque especial del modernismo, ese estilo decorativo, floral, fantástico que adorna innumerables edificios y cuyo mejor exponente fue el artista Mucha. Recorrer estos cinco barrios significa recorrer esta historia. Y aunque resulte imposible entrar en cada iglesia, en cada edificio histórico, en cada museo, en cada café, en cada teatro, unos tres días pueden alcanzar para echar un buen vistazo a su esplendor arquitectónico, a su música -que puede ser tanto un concierto barroco como excelente jazz- y a disfrutar del lugar tomando cerveza o café desde sus terrazas.

La Ciudad Vieja
Calle - Praga GóticoLa Ciudad Vieja es punto indiscutido de visita. Es el lugar a donde se va y se vuelve a ir una y otra vez, pasando incansablemente por la Plaza del Ayuntamiento, una delicia de Praga. Rodeada de restaurantes -por supuesto, no de los más económicos- conserva parte de la agitada historia de esta ciudad. Entre sus fachadas se destacan, por el lado norte, la Iglesia Barroca de San Nicolás, la del Ministerio Hospodárstvi, la del palacio Golz-Kinský y la de la Iglesia de Nuestra Señora de Tyn; por el lado sur, la casa del Carnero de Piedra (casi todas las casas antiguas de Praga tenían un símbolo que las distinguía, no números, y hoy todavía se conservan), la del Unicornio Dorado, la Casa Storch y otras. Pero el blanco de los flashes es el Ayuntamiento, que ostenta su reloj astronómico como un tesoro a la vista -símbolo de una completa visión del universo- y como una huella de la trágica historia de su creador: su genio demostró ser demasiado elevado y una ofensa para el rey, quien ordenó matarlo.

Reloj AstronómicoDesde la Plaza puede irse por la calle Celetna hacia el Obecni Dum (uno de los más impresionantes monumentos modernistas, del art nouveau; vale la pena entrar) y pasear por algunas de las calles más lindas de la ciudad. En el camino, puede toparse con montones de restaurantes, bares y comercios. Para el otro lado de la Plaza, se llega hacia el Puente Carlos IV. Hoy, las calles peatonales se han convertido en un trayecto plagado de turistas y de vendedores de marionetas o de un amplio merchandising sobre Praga. Comprar por aquí no es lo más recomendable pero el camino encanta por sus estrechas calles de trazado medieval por las que se realizaba el Camino Real. La calle Karlova, tortuosa pero pintoresca, era en su momento la arteria principal de la ciudad vieja.

Mala Strana
Al finalizar la calle Karlova, comienza el Puente Carlos IV, que cruza a Mala Strana, uno de los barrios más pintorescos de Praga. Con un poco menos de turistas que en la Ciudad Vieja y Nueva, ha sabido conservar su atmósfera. Antes de entrar de lleno en Mala Strana, el puente ofrece una bajada en Na Kampi, una pequeña isla formada por un brazo del Moldava que ocupa un lugar delicioso y apacible de Mala Strana. Se puede recorrer en pocos minutos. Hay un parque y una bella plaza con restaurantes y cafés. Hospedarse en los hoteles de este refugio en medio de la ciudad y al borde del puente es una de las mejores opciones.

Praga BarrocaMala Strana no ha sido muy afectada por la historia reciente y conserva construcciones desde finales del siglo XVIII. Palacios barrocos, casas antiguas y enseñas atractivas forman el paisaje del barrio. Escondidos pasajes y plazas, todo se va ordenando camino arriba sobre la ladera de la colina del castillo, desde la que se tienen amplias vistas de la ciudad entera. Y vuelven a verse marionetas, músicos y cristales de bohemia. Empezar el camino de Mala Strana al Castillo y sus jardines puede resultar algo duro para piernas poco entrenadas, pero si se hace despacio, vale la pena. No es largo. De todos modos, puede tomarse el tranvía y el funicular.

En el trayecto se encuentra la Iglesia de San Nicolás: un impresionante juego de arquitectura barroca, de mármoles y de esculturas monumentales. Y al salir de ahí, puede llegarse al castillo por la calle Nerudovna. El complejo del castillo es grande. Sin embargo, constituye más un agradable paseo que un sitio en el que visitar un edificio detrás de otro. Algunas de las partes más lindas de todo el complejo son los jardines, que en otoño se convierten en una pintura que va de amarillos a rojos intensos.

Una entrada monumental abre el paso al Castillo de Praga, fundado en el siglo XI en una posición desde la que se domina el río Moldava. Dentro del recinto se construyeron tres iglesias, un palacio y un monasterio. Lamentablemente, del palacio queda poco y nada; hoy es una gran cáscara de paredes que recuerdan los tiempos de las cruentas batallas, así que si está corto de tiempo, puede optar por seguir adelante.

La Catedral de San Vito, en cambio, es una sorpresa. La mayoría de los monumentos y edificios de Praga están restaurados y esta iglesia no es una excepción, por lo que sus vitrales constituyen uno de los juegos de luces más fantásticos que puede verse aquí. Más allá de la Catedral se levanta el Monasterio de San Jorge, que contiene obras de arte de la antigua Bohemia y casi al final del recinto se halla el Callejón del Oro, una calle corta, estrecha y pintoresca que debe su nombre a los orfebres que vivían allí en el siglo XVII. Uno de sus lados está bordeado de casitas de colores vivos que fueron edificadas en los mismos arcos de los muros del castillo y hoy hospedan locales de recuerdos y de objetos raros o especiales. Hay un local de instrumentos antiguos y otro que guarda una amplia colección de relojes.

 

La ciudad nueva
La Ciudad Nueva, de vuelta del otro lado del Moldava, ofrece de nuevo un monumento tras otro: el Museo Nacional, el Teatro Nacional, la Ópera Estatal, el Museo Dvorák, el Hotel Europa o la Cervecería Teatro NacionalU Fleku -un monumento al más antiguo sabor local-, entre otros. Dominada por la Plaza de Wenceslao por un lado, en la que pueden verse edificios y cafés de principios de siglo y avenidas coronadas por amplios monumentos nacionales, desde la avenida que bordea el lado puede apreciarse una bella Praga menos atestada de turistas por la que puede cruzarse a las tranquilas islas del interior del Moldava, buenos puntos de descanso. La Ópera Estatal y el Teatro Nacional son los sitios indiscutidos para escuchar conciertos y óperas, a los que, además de turistas, asisten los praguenses.

Miles de programas musicales se ofrecen a los turistas en cada esquina de la ciudad y se llevan a cabo en casi todas las iglesias, conventos y palacios. La oferta es amplia (se puede tener un pantallazo general con el Prague Post -uno de los diarios editados en inglés- o en los centros de información turística (PIS). Una buena opción es ir a ver a la compañía teatral Lanterna Magika, que trabaja en su nueva sede frente al Teatro Nacional. La mezcla de teatro negro, filmación, baile y actuación siguen haciendo de sus obras presentaciones fantásticas en las que lo real se vuelve mágico y donde la acción pasa del escenario a la pantalla sin que nos demos cuenta. Su innovación le han ganado una merecida reputación en el mundo entero.

Praga tiene una historia romántica. Pocos ciudadanos del mundo han hecho, como los praguenses, Revoluciones de Terciopelo o convocado una Primavera. Hasta la política está teñida de una visión del mundo en la que prima siempre la versión gentil, pacífica. Hay un afán de buena vida en la que se dé pie para la creación y manifestación de todas las artes como de un lugar para poder disfrutar de la vida sin demasiadas complicaciones. El régimen comunista dejó sin duda su huella: el contraste entre los turistas del resto del mundo y la gente de Praga se nota y se hace más visible cuando uno va alejándose del centro. Pero la ciudad no ha perdido su encanto. Hoy el turismo le brinda uno de sus ingresos más importantes y la ciudad está puesta a punto para disfrutarla.


¿No te importa si me siento, no?

Viajar implica siempre sorprenderse. Y Praga, como otras ciudades del Este, no guarda sorpresas. Para los que no estamos acostumbrados, puede resultar extraño que mientras estemos sentados en un café o en un restaurante nos pidan compartir nuestra mesa siempre que haya lugares vacíos. No hay escrúpulos a la hora de buscar un sitio para comer.

Taxi, por favor

Si en algo se nota que Praga ha dejado de ser un destino especialmente barato es en las tarifas de los taxis. Si quiere llegar al aeropuerto, generalmente su hotel puede ofrecerle un servicio especial que también puede utilizar al llegar a la ciudad. Pedir el taxi en el hotel resulta mucho más barato que tomarlo directamente en la calle, ya que los que contratan en los hoteles manejan tarifas fijas.

Paraguas bajo el sol

Sí, Praga está llena de turistas. Ya no hay nada que hacerle, menos aún en los fines de semana largos. Japoneses, alemanes, españoles y americanos de todo el continente no dan temporada baja a la ciudad. Y los guías conducen grupos de turistas por toda la ciudad acompañados de objetos extraños pero especialmente de paraguas cerrados que alzan como señal para que el grupo no se pierda.

No hablo checo

El checo es complicado. No viene mal estudiar algunas de las frases típicas a la hora de planear un viaje a la República Checa, aunque sea al menos "gracias" y "por favor". De seguro los checos lo agradecerán. De todos modos, uno puede comunicarse perfectamente con el inglés o el alemán.

 

Cibercafés

La comunicación vía Internet ha llegado a todos lados. Así que no hay nada por lo que preocuparse a la hora de querer comunicarse con el resto del mundo vía e-mail o de investigar acerca de próximos destinos o de programas en la red. La Ciudad Vieja y Mala Strana son los barrios con más locales de Internet. Uno muy bueno se encuentra en la bajada del Puente Carlos IV en Mala Strana, entrando a Na Kampi. Hay muchos carteles que indican la entrada, así que es imposible no verla. Para el resto ocurre lo mismo: globos o pasacalles anuncian a todas voces "Internet". Los precios rondan las 100 coronas por una hora, un poco más de U$S 2, e incluso un poco menos.

Calle - Praga Gótico

Merchandising Praga

Praga es rica en objetos típicos para vender: ofrece por toda la ciudad marionetas (personajes de su larga tradición), cristal de bohemia, cerámica, objetos de Kafka y de Mozart y jabones artesanales. La Ciudad Vieja es el lugar más atestado de comercios de este tipo, pero a medida que uno se aleja de ella, los precios descienden.

  • Servicio de información de Praga (PIS)
  • Na Prikope 20 (tel. 20 40 23)
  • Staromestske namesti 1 (tel 24 21 28 44)
  • Albergues
  • CKM
  • Zitna 10, Ciudad Nueva (tel. 29 29 84)
  • Juniorhotel
  • Zitna 12, Ciudad Nueva (24 91 57 67)
  • Hay otros en la Ciudad Vieja.

Agencias para hospedaje

Catedral Gótica- Ave
Hlavni nadrazi, 2.° piso (cuartos desde 800 coronas -U$S 20- a hostales desde las 300 coronas). (Tel. 24 22 35 21)
- Hello Travel
Senovázná námesti 3 (Tel. 24 21 26 47)
- Traveller's Hostels en la Ciudad Vieja
(En casi todos hay acceso a Internet y desayuno incluido).
- Husova 3
(Tel. 24 21 53 26)
- Dlouhá 33
(Tel. 24 82 66 62)
- Strelecky ostrov
(Tel. 24 91 01 88)
- Ruzova 5
(Tel. 26 01 11)

Hoteles

Calle - Praga Gótico- Penzion Na Zlatém Krizi (2*):
Muy bien ubicado, en pleno centro, en el límite entre la Ciudad Vieja (Staré Mesto) y la Nueva (Nove Mestó). Habitaciones completas, impecables y cómodas y un buen desayuno incluido. No tiene ascensor. Pocas habitaciones. Puede caminarse a todos lados.
- Jungmannovo Námestí (2*)
110 00, Praha 1, 420 2 24 21 95 01, 420 2 22 24 54 19, 420 2 22 24 54 18 (fax)
- Pension Unitas Cloister Inn (Ciudad Vieja) (2*)
Bartolomejská 9 (Tel. 232 77 00; Fax. 232 77 09), e-mail: coirster@cloister-inn.cz
- Dum U Krále Jiriho (Ciudad Vieja) (2*)
Liliova 10 (Tel. 22 22 09 25; fax. 22 22 17 07), Axa (Ciudad Vieja), Na Porici 40 (Tel. 24 81 25 80; fax. 232 21 72) Hotel muy céntrico situado sobre una avenida.
Paríz
- U Obecního domu 1 (Ciudad Vieja) (4*)

(Tel. 236 08 20; Fax. 24 22 54 75) Es uno de los hoteles más lindos de Praga, perfectamente ubicado. Situado frente al Obecni Dum, está sobre una peatonal que lleva a la Plaza del Ayuntamiento.
- Kampa (Mala Strana) (1*)
Vsehrdova 16 (Tel. 24 51 04 09; Fax. 24 51 03 77)
- U Trí pstrosu (Mala Strana) (3*)
Drazickeho námestí 12 (Tel. 24 51 07 79; Fax. 53 61 55) Es uno de los hoteles-restaurantes más conocidos de Praga. Está junto al puente Carlos IV.
- Waldstein (Mala Strana) (3*)
Valdstejnske námestí 6. Es un antiguo edificio de Praga reconstruido ubicado en un lugar céntrico pero en una plaza tranquila. Cómodo. (Doble: U$S 100 aprox.)
- U Zlateho Stromu (Ciudad Vieja)
Karlova 6. A cinco minutos de la Plaza del Ayuntamiento. (Doble, U$S 111 aprox.)
Na Kampi 15 Hotel (Mala Strana) (3*)

- Na Kampí 15.
Es un bello hotel en el centro de la ciudad, al lado del puente Carlos IV. Sin embargo, Na Kampi es uno de los lugares más acogedores del centro. Está sobre el río y es tranquilo.

Atardecer en Praga

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